En la misa de esta tarde, celebrada con motivo de la Conmemoración de todos los fieles difuntos, el pontífice dedicó una parte de su reflexión a las víctimas de los conflictos armados y pidió que el sufrimiento de sus familiares conmueva a quienes tienen la capacidad de detener la violencia.
“¡Que las lágrimas de tantas madres, de tantos niños, de tantos ancianos conmuevan las conciencias de quienes tienen el poder de hacer callar las armas!”, expresó León XIV.
El obispo de Roma centró su homilía en el significado de la muerte desde la fe cristiana y en la esperanza de la resurrección, al recordar que el cementerio representa un umbral entre la existencia terrenal y la vida que, según la doctrina católica, espera a los creyentes.
Al referirse a las Bienaventuranzas del Evangelio de Mateo, las vinculó con el dolor de quienes han perdido a sus seres queridos, tanto en circunstancias naturales como a consecuencia de la violencia de la guerra.
El Papa señaló que la fe cristiana permite comprender que la relación con quienes han fallecido no desaparece, sino que se transforma, y destacó la importancia de la oración y la confianza en Dios como fuentes de consuelo para los familiares.
Antes de la celebración en el cementerio del Verano, uno de los principales camposantos de la capital italiana, León XIV se detuvo en oración ante algunas tumbas y depositó flores en homenaje a los difuntos.
La Conmemoración de todos los fieles difuntos, celebrada cada 2 de noviembre por la Iglesia católica, está dedicada a recordar y orar por quienes han fallecido.
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