De esta forma resumieron el espíritu del evento, que al más alto nivel se reúne este miércoles y mañana en Madrid, el secretario general iberoamericano, Andrés Allamand, y el ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel Albares.
En rueda de prensa, Allamand destacó que estas citas no solo profundizaron en la cooperación, sino que se han actualizado las prioridades, «poniéndolo a tono con lo que esperan los ciudadanos de nuestros países” y con lo que ya están haciendo los gobiernos aquí presentes.
El excanciller chileno apuntó que se lograron armar “un conjunto de resultados concretos», que «es el conjunto tangible de resultados más importante quizás desde el inicio de la comunidad».
«Hay una reafirmación política con la presencia de todos los países», tras 30 años de andadura y después de arrancar en 1991 en Guadalajara, México, precisó Allamand, quien alabó la consolidación del trabajo entre los ministros de Exteriores.
Por su parte, Albares defendió que los encuentros de la cita cimera en Madrid tienen «un contenido muy fuerte», con «un impacto real» en la gente, como lograr una alianza sobre la IA, crear una red que dé respuesta a la emergencia climática, potenciar un espacio de movilidad académica.
También, relanzar la cooperación y poner en marcha una carta de reconocimiento de los cuidados, además del dinamismo del tejido empresarial dispuesto a liderar el desarrollo de los respectivos países.
El jefe de la diplomacia española reconoció que existen diferencias ideológicas (de los siete jefes de Estado o de Gobierno latinoamericanos presentes en la cumbre, seis son conservadores), aunque prevalece el espíritu de cooperación y diálogo.
Precisamente, durante el XVI Encuentro Empresarial Iberoamericano, en la Plaza de Toros Las Ventas, las alianzas en economía, comercio o finanzas, se pusieron a la orden del día.
El presidente del CAF-Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, Sergio Díaz-Granados, argumentó que la entidad que encabeza marca un «puente» no solo entre el mundo público y privado, sino, también, entre Europa y Latinoamérica, ante lo cual, pidió estrechar aún más los nexos entre ambas zonas del mundo.
Anotó que el CAF posee 70 mil millones de dólares en activos y aprobó durante tres años consecutivos inversiones superiores a los 18 nil millones de dólares, aunque reconoció que el contexto macro está marcado por «circunstancias no elegidas», como la irrupción de la Inteligencia Artificial (IA), la crisis climática o las tensiones geopolíticas.
Opinó que es cada vez más perentoria la necesidad de mayor cohesión entre Europa y América Latina en términos de cooperación amplia y diversa, para acortar las brechas respecto a otras latitudes.
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