Su trazado urbano, heredado de la época veneciana, le ha valido comparaciones con una «Venecia en miniatura», aunque sin los canales ni el flujo turístico abrumador de su referente.
Trogir está inscrita en la lista del Patrimonio Mundial de la Unesco, y su catedral de San Lorenzo conserva un portal románico tallado en el siglo XIII que constituye una de las obras maestras de la escultura medieval croata.
La ciudad funciona además como base para explorar la isla de Čiovo y las playas de la costa dálmata central, en un entorno más pausado que el de los grandes polos turísticos del país.
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