La investigación inédita fue realizada por el Instituto Rodrigo Mendes, en colaboración con la Fundación Lemann y el Instituto Interdisciplinario de Evidencias en el Debate Educativo, y se basó en los resultados del Sistema de Evaluación de la Educación Básica.
Dicho análisis identificó una reducción de las diferencias de rendimiento entre alumnos de educación especial y regular en el quinto año de la enseñanza fundamental, aunque constató que esa distancia aumentó en el noveno grado.
En portugués, la proporción de estudiantes con discapacidad que alcanzó un nivel adecuado de aprendizaje en el quinto año pasó de 20,7 por ciento en 2013 a 44,5 por ciento en 2023.
Para los demás alumnos, el indicador avanzó de 40,9 a 55,9 por ciento. De esa forma, la brecha entre ambos grupos disminuyó de 20,2 a 11,4 puntos porcentuales.
También hubo progresos en matemáticas, pues el porcentaje de estudiantes de educación especial con resultados satisfactorios aumentó de 16,9 a 33,9 por ciento durante el período analizado, mientras la diferencia respecto a los alumnos de educación regular se redujo de 18,7 a 10,4 puntos porcentuales.
Sin embargo, el panorama cambió en los niveles superiores, y en el noveno año, el aprendizaje adecuado en portugués entre estudiantes de educación especial pasó de 11,9 por ciento en 2013 a 18,8 por ciento en 2023, mientras sus compañeros de educación regular alcanzaron 36,8 por ciento.
Apenas el 3,2 por ciento de los estudiantes de educación especial logró en 2023 un aprendizaje adecuado, frente a 5,2 por ciento del resto del alumnado. Por otra parte, la investigación citó que el municipio de Gado Bravo, en el estado de Paraíba, constituye un ejemplo de políticas de inclusión.
Allí, las autoridades educativas crearon una coordinación especializada, ampliaron la identificación de estudiantes con necesidades específicas y garantizaron recursos como lectores y transporte adaptado.
Más allá de esos avances, la formación docente y la accesibilidad siguen entre los principales obstáculos.
Según la investigadora Maria Laura Gomes, apenas el 6,4 por ciento de los profesores brasileños cuenta con formación continuada en educación especial.
El estudio advirtió, además, que sus resultados no reflejan las desigualdades de quienes abandonaron la escuela o no pudieron participar en las evaluaciones, una limitación que debe considerarse al interpretar los progresos registrados.
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