El revés de 3-0 ante los australianos silenció el rugido del Estadio Nacional Soberanía y obligó a los pinoleros a mirar de frente la realidad: el grupo A no admite tropiezos repetidos. “En el béisbol se gana y se pierde, y no hay ningún rival pequeño”, advirtió el director Aníbal Vega, tras el juego.
Roger Leyton, jardinero y cuarto bate del equipo, reconoció que el plan ante el lanzador australiano no funcionó. “No logramos hacer el ajuste”, admitió, antes de prometer que el conjunto saldrá “con toda la gana” a buscar la primera victoria del torneo.
El toletero explicó que el equipo llegó con confianza, tras su buen desempeño ofensivo en los topes de entrenamiento, pero que el béisbol a veces impone sus propias leyes. “A veces uno llega a tope bateando, hay otro día que va mal”, reflexionó Leyton, quien aseguró que los ajustes ya comenzaron a trabajarse en la concentración.
Vega asumió la responsabilidad con una frase que resuena como consigna de guerra: “esa derrota es mía”. El estratega explicó que el momento pudo pesarle a sus muchachos, pero insistió en que hoy será otro día y que harán los ajustes necesarios para volver a la pelea.
El director también reveló que el cuerpo técnico analizó el partido de China Taipéi antes de salir del hotel y que habrá cambios en la alineación, aunque no drásticos. “Vamos a reunir los técnicos y vamos a ver qué opciones tenemos”, dijo, dejando entrever que la ofensiva podría recibir una sacudida para despertar de su letargo.
China Taipéi llega con impulso, tras vencer 5-2 a República Checa en su debut, respaldada por una labor completa de su abridor y tres cuadrangulares que marcaron la diferencia.
No será una cita menor: Nicaragua necesita ganar para no quedar rezagada en un grupo que también integran Puerto Rico, Panamá, Australia y República Checa. “Nada es fácil en esto”, dijo Vega, consciente de que cada partido desde ahora tendrá sabor a final.
El Estadio Rigoberto López Pérez, en León, será el nuevo escenario de la prueba. Allí, la afición pinolera espera que el equipo transforme el dolor de la víspera en coraje, tal como lo prometió Leyton: “vamos a tener esa victoria como sea”.
Con la lección de Australia aún fresca y la determinación de un grupo que se niega a rendirse, Nicaragua saldrá a recuperar el pulso ofensivo y a devolverle voz a una afición que no acepta derrotas sin pelea. La tarea es clara: ganar, para que la ilusión no se apague.
npg/blc





