A solo cuatro meses de los Juegos Olímpicos de París-2024, previstos del 26 de julio al 11 de agosto, la presión sindical escala hasta inquietar a las autoridades, ante la posibilidad de que paros y protestas afecten el desarrollo de la magna cita deportiva, considerando el preaviso de huelga ya presentado por la CGT para el período de febrero a septiembre.
El primer jueves de abril se perfila complicado en la Isla de Francia, conocida popularmente como Región Parisina, un territorio compuesto por ocho departamentos, entre ellos esta capital, y habitado por más de 12 millones de persona, donde circularían menos trenes, metros, tranvías y buses, impacto de una magnitud que no se conocerá hasta ese día.
La CGT de la RATP, empresa pública del transporte parisino, exigió a la dirección el regreso a la mesa de negociaciones para discutir el incremento salarial.
El mes pasado la organización había rechazado el aumento de 100 euros presentado por la cúpula de la entidad.
Pese a los famosos 100 euros, los trabajadores no verán el dinero hasta después de navidad, y lo necesitan ahora, subrayó la CGT en su convocatoria al paro.
El martes fueron llamados a la huelga por ocho sindicatos casi seis millones de empleados de la función pública en demanda de alza salarial frente a la inflación, una movilización a la que se atribuyó una baja participación.
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