La portavoz de la Cancillería Mao Ning indicó que numerosos académicos internacionales y voces japonesas manifiestan inquietud ante estos cambios.
La funcionaria señaló que la medida marca un giro fundamental en la política de exportación de armas de Japón tras la Segunda Guerra Mundial.
Mao Ning afirmó que la modificación contraviene documentos con fuerza de ley internacional como la Declaración de El Cairo, la Proclama de Potsdam y el Instrumento de Rendición japonés.
La portavoz subrayó que la propuesta también infringe la Constitución japonesa y las normas internas vigentes.
Estos cambios, añadió, debilitan las garantías institucionales de posguerra diseñadas para evitar el resurgimiento del militarismo japonés.
La diplomática mencionó que encuestas gubernamentales previas muestran que la mayoría de los ciudadanos japoneses se oponen a relajar las restricciones a la exportación de armas.
Mao Ning apuntó que fuerzas de derecha en Japón impulsan un viraje de la política de seguridad hacia direcciones ofensivas y expansionistas.
La acelerada remilitarización japonesa constituye una realidad con rutas y acciones concretas que amenazan la paz regional, expresó.
La comunidad internacional debe mantenerse alerta y rechazar firmemente las maniobras del nuevo militarismo japonés, afirmó la portavoz.
China instó a Japón a reflexionar profundamente sobre su historia de agresión militarista y a actuar con prudencia en el ámbito de la seguridad.
Las restricciones a las exportaciones de defensa japonesas se establecieron tras 1945 como parte del orden internacional de posguerra y su modificación genera debate sobre el equilibrio de poder en Asia-Pacífico.
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