Durante el conversatorio “10 años del Acuerdo Final de Paz: una agenda que sigue viva en los territorios”, celebrado en la Pontificia Universidad Javeriana de esta capital, la funcionaria defendió la importancia, la obligatoriedad y la vigencia del documento firmado entre el Gobierno y las extintas Fuerzas Armadas Revolucionarias-Ejército del Pueblo.
Según expuso, gracias al acuerdo de 2016 más de 13 mil guerrilleros pasaron a la vida civil, de los cuales 11 mil continúan actualmente en procesos de reincorporación, pese a las difíciles condiciones de seguridad que enfrentan.
“La abrumadora mayoría de quienes estuvieron en armas hoy le siguen apostando a la paz”, remarcó Marín.
La defensora recordó que el pacto va más allá de un mandato legal pues se trata de una deuda constitucional.
Consideró incluso que su implementación contribuiría a resolver varios de los principales desafíos del país, entre los que se hallan reforma rural integral, las brechas en educación y salud en el campo, y la urgencia de prevenir el reclutamiento de niños y adolescentes para las acciones armadas.
“Ninguna estrategia de seguridad será sostenible mientras no haya desarrollo integral en los territorios”, aseveró.
Expresó además que el Acuerdo contiene elementos relevantes para subsanar muchas de las problemáticas de larga data en Colombia incluidas las deudas pendientes en materia de género y aquella que aún se tiene con los pueblos étnicos.
“La paz no es la paz de un gobierno, es la paz de la gente en los territorios. Colombia está mejor con el Acuerdo Final de Paz”, puntualizó.
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