La cita realizada del 6 al 8 de mayo convocó a representantes de los ministerios de Finanzas y las Oficinas de Gestión de la Deuda africanas, junto con importantes instituciones multilaterales como el Banco Africano de Desarrollo, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.
Igualmente, a responsables políticos, expertos financieros y socios para el desarrollo, organizaciones filantrópicas, agencias de calificación crediticia, inversores institucionales, entre otros.
En el momento actual, cuando muchas economías africanas enfrentan una reducción del margen fiscal, una creciente vulnerabilidad de la deuda y un aumento de los riesgos relacionados con el clima, el foro buscó fortalecer la capacidad de los Estados para integrar instrumentos de financiación sostenible en la gestión de la deuda soberana.
Asimismo, exploró herramientas como los bonos vinculados a la sostenibilidad, los sukuk verdes (instrumentos financieros éticos que cumplen con la ley Sharia, diseñados para financiar proyectos sostenibles y medioambientales) y los canjes de deuda por clima o por naturaleza para mejorar la resiliencia fiscal y apoyar el desarrollo económico a largo plazo.
Según trascendió en la reunión, un número creciente de países cuenta con un elevado riesgo de crisis de deuda, mientras que los costes del servicio de la deuda ejercen una presión significativa sobre las finanzas públicas, superando a menudo el gasto combinado en sectores esenciales como la salud y la educación.
Al mismo tiempo, África figura entre las regiones más vulnerables al cambio climático a nivel mundial, a pesar de contribuir con una pequeña proporción de las emisiones globales de gases de efecto invernadero.
El acceso limitado a la financiación climática y la dependencia de mecanismos de financiación basados en la deuda intensifican aún más las restricciones fiscales.
Al intervenir en el foro, la ministra de Estado de Finanzas etíope, Semereta Sewasew, pidió una acción coordinada y decisiva para abordar las crecientes vulnerabilidades de la deuda en África, enfatizando que su gestión es en un elemento central de la estabilidad macroeconómica y el desarrollo a largo plazo.
Sewasew dijo que las economías africanas enfrentan mayores presiones fiscales impulsadas por los shocks globales, el aumento de los costos de endeudamiento y el endurecimiento de las condiciones financieras.
“La gestión de la deuda ya no es una función técnica en los márgenes del gobierno, ahora es fundamental para la estabilidad macroeconómica, la estrategia de desarrollo y la credibilidad de la política”, aseveró.
Alertó sobre una disminución en las reservas medianas de divisas de África en relación con la deuda total, de alrededor del 44 por ciento en 2010 al 28 por ciento en 2024, como un indicador del debilitamiento de la capacidad para cumplir con las obligaciones externas.
Refiriéndose al caso de Etiopía, explicó la implementación de un programa de reforma integral destinado a restaurar la estabilidad macroeconómica y fortalecer la resiliencia.
Estas iniciativas incluyen la transición hacia un sistema de divisas basado en el mercado, el fortalecimiento de la política monetaria, la mejora de la movilización de ingresos internos y la mejora de la transparencia en la gestión de la deuda, continuó.
Como resultados positivos de las medidas, confirmó la moderación de la inflación, la expansión de las exportaciones, la mejora de las reservas y la recuperación gradual del espacio fiscal.
Reveló que Etiopía aseguró más de 3.5 mil millones de dólares en alivio de la deuda bajo el Marco Común del G20, mientras continúa el compromiso con los acreedores privados.
Para una acción colectiva, identificó como prioridades la reducción de los costos de endeudamiento a través de sistemas de calificación crediticia mundial más justos, fortalecer los mercados financieros nacionales y regionales, ampliar el acceso a la financiación en condiciones favorables y mejorar la capacidad y la transparencia de la gestión de la deuda.
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