La decisión fue adoptada durante una sesión del gabinete presidida por el mandatario Joseph Aoun y con la participación del primer ministro Nawaf Salam, según informó el titular de Información Paul Morcos.
Durante el encuentro, Salam señaló que la medida busca “preservar la seguridad y la propiedad de los ciudadanos”, y precisó que instruyó a las fuerzas armadas a consolidar el control total del Estado en la gobernación de Beirut.
La disposición se inscribe en un contexto de presiones internacionales y tensiones internas relacionadas con la posesión de armas fuera del control estatal, en particular las del movimiento Hezbolá que ha reiterado su negativa a desarmarse mientras persistan los ataques israelíes y la ocupación de territorios libaneses.
El gobierno recordó decisiones previas orientadas a restringir el armamento al Estado y destacó los avances del plan militar, cuya primera fase fue completada al sur del río Litani.
Asimismo, Salam anunció la presentación de una queja urgente ante el Consejo de Seguridad de la ONU contra Israel, en respuesta a sus recientes ataques contra territorio libanés.
Al inicio de la sesión, el presidente Aoun afirmó que Líbano “está cansado de meras declaraciones de condena” y abogó por que el país sea incluido en cualquier proceso de negociación relacionado con el actual conflicto regional.
El mandatario subrayó que el Estado libanés es la única entidad autorizada para negociar en nombre del país y resaltó la capacidad nacional para asumir ese rol.
La decisión gubernamental se produce en medio de una escalada militar en la región, pese al reciente anuncio de un alto el fuego temporal entre Estados Unidos e Irán, que no ha logrado frenar los ataques israelíes contra Líbano, considerados entre los más intensos desde el inicio de la ofensiva a principios de marzo.
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