En una entrevista concedida al canal LBCI, Salam afirmó que el término puede resultar engañoso y explicó que se trata de un marco que define el curso de las conversaciones, sin representar un acuerdo definitivo.
El jefe del Gobierno señaló que el objetivo del mecanismo es propiciar la retirada gradual de las fuerzas israelíes del territorio libanés y facilitar el regreso seguro de los desplazados a sus localidades.
Nuestro propósito es que los habitantes del sur puedan volver a sus hogares y poner fin al derramamiento de sangre, afirmó.
Salam indicó que el Líbano llega a esta etapa tras dos conflictos que ocasionaron miles de víctimas y pérdidas económicas multimillonarias, con daños directos superiores a los siete mil millones de dólares y pérdidas económicas estimadas en otros 13 mil millones.
El primer ministro subrayó que el Gobierno no busca una confrontación con Hezbolá y abogó por evitar un enfrentamiento armado interno, aunque reiteró que el Estado mantiene su objetivo de ejercer el monopolio legítimo del uso de la fuerza.
El acuerdo marco, firmado la semana pasada por Beirut y Tel Aviv bajo auspicio de Estados Unidos, contempla una retirada israelí por fases del territorio libanés, comenzando por dos zonas piloto.
El texto establece que el ejército libanés asumirá la responsabilidad exclusiva de la seguridad en las áreas evacuadas y prevé el desarme de los grupos armados no estatales, principalmente Hezbolá, aunque no fija un calendario para la retirada israelí.
Mientras el Gobierno libanés considera el documento un primer paso hacia el restablecimiento de la soberanía nacional y el retorno de los desplazados, Hezbolá lo rechazó por estimar que condiciona la retirada israelí a su desarme y lo calificó de «nulo» y «humillante». Tras la firma del acuerdo se registraron protestas en Beirut. Según la Agencia Nacional de Noticias del Líbano, simpatizantes de Hezbolá bloquearon la autopista Salim Salam con neumáticos en llamas en rechazo al pacto.
De acuerdo con el Ministerio de Salud libanés, la ofensiva israelí iniciada el 2 de marzo de 2016 dejó más de cuatro mil muertos, más de 12 mil heridos y provocó el desplazamiento de más de un millón de personas.
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