Al intervenir en la inauguración del evento, el mandatario alertó que los beneficios de la integración económica global no han sido distribuidos de manera equitativa, lo cual ha contribuido al crecimiento del extremismo, y defendió la necesidad de un multilateralismo más justo y equilibrado.
Lula destacó además las políticas públicas impulsadas por su gobierno desde 2023 para reactivar la economía, entre ellas un programa de neoindustrialización basado en la economía verde y la industria 4.0, orientado a atraer inversiones extranjeras y fomentar la inclusión social.
El jefe de Estado advirtió sobre los efectos de los conflictos armados en la economía global, al señalar que las guerras generan alzas en los precios de la energía, afectan la producción agrícola y agravan la inseguridad alimentaria, con mayor impacto en los sectores más vulnerables.
Además, subrayó las contradicciones del escenario internacional, donde avances tecnológicos como la inteligencia artificial conviven con el uso de esas herramientas en conflictos bélicos, así como con ataques contra la población civil.
El mandatario reiteró la urgencia de reformar la Organización de las Naciones Unidas, al considerar que su estructura actual no refleja la realidad geopolítica contemporánea ni garantiza una representación equitativa de los países del Sur Global.
Desde el punto de vista comercial, destacó el Acuerdo de Asociación Mercosur-Unión Europea como ejemplo de cooperación frente al unilateralismo, al permitir la ampliación del acceso de productos sudamericanos al mercado europeo y fomentar nuevas inversiones.
Asimismo, Lula resaltó el papel de Brasil en la transición energética, al señalar que el país cuenta con una matriz eléctrica mayoritariamente limpia y liderazgo en la producción de biocombustibles, además de avances en la reducción de la deforestación.
El presidente destacó las oportunidades en la explotación de minerales críticos, esenciales para tecnologías de energía renovable, y afirmó que su país busca agregar valor a estos recursos mediante transferencia tecnológica y desarrollo industrial.
Lula presentó también indicadores económicos de su gestión, como el crecimiento por encima de la media mundial, la reducción del desempleo y el aumento de la inversión extranjera directa, junto a iniciativas en debate como la reducción de la jornada laboral.
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