Esa evaluación fue realizada por investigadoras, juristas y responsables de políticas públicas consultadas por agencia Brasil, quienes coincidieron en que la desigual distribución de las tareas constituye uno de los principales obstáculos para que muchas víctimas logren romper el ciclo dicho problema.
A juicio de la profesora de la Universidad del Estado de Río de Janeiro Thamires da Silva Ribeiro, existe una relación directa entre la organización social de esas labores y el enfrentamiento a la violencia contra las mujeres.
Según explicó, quienes asumen de forma desproporcionada el cuidado de hijos, familiares y del hogar permanecen más tiempo en el ámbito privado y cuentan con menor autonomía económica, lo que dificulta abandonar relaciones marcadas por agresiones físicas, psicológicas o patrimoniales.
Da Silva añadió que esa realidad afecta con mayor intensidad a las mujeres negras, debido a las desigualdades históricas y estructurales existentes en Brasil.
La Encuesta Nacional por Muestra de Hogares Continua reveló que las féminas dedican, en promedio, 21,3 horas semanales al trabajo doméstico y de cuidados, casi el doble de las 11,7 horas empleadas por los hombres. Para las especialistas, esa carga limita las oportunidades de empleo, educación, convivencia social y generación de ingresos.
Christine Silveira Abdalla, geriatra y fundadora de la organización Asociación Cuidadosa, sostuvo que la propia sobrecarga de cuidados constituye una forma de violencia, pues obliga a muchas mujeres a abandonar estudios, trabajo y proyectos personales sin contar con una red de protección adecuada.
De acuerdo con la abogada Marilha Boldt, presidenta de la Comisión de Combate a la Violencia contra la Mujer del Colegio de Abogados de Brasil en Río de Janeiro, muchas víctimas creen que no pueden sobrevivir sin su agresor, incluso cuando disponen de ingresos propios, debido al desgaste emocional provocado por el abuso.
Por otra parte, el Anuario Brasileño de Seguridad Pública registró mil 571 víctimas de feminicidios en 2025, un cuatro por ciento más que el año anterior y un promedio superior a cuatro asesinatos diarios.
Ocho de cada 10 casos fueron cometidos por parejas o exparejas, y el mismo informe contabilizó 286 mil 300 denuncias de agresión doméstica, 788 mil 600 amenazas y 132 mil incumplimientos de medidas de protección judicial.
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