Paulo FG: el piso se hizo cielo

La Habana, 3 mar (Prensa Latina) El músico cubano Paulo FG, reconocido por sus poderosas interpretaciones en la música bailable y hermosos boleros, tenía un sello escénico que no podía faltar en sus espectáculos, “tirarse al piso”, marca imperecedera que tocó el cielo.

Paulito falleció el sábado último tras un accidente de tránsito y la noticia conmocionó a toda Cuba, a todos los bailadores, y sacudió las redes sociales en el mundo.

El explosivo cantante y compositor que se tiraba al piso y ponía a delirar a sus fans en cada concierto no podía pasar por alto esta audacia física, aun cuando tocara los temas más sonados de su repertorio y la timba más dura en la cual se lucía con su voz, sensualidad y sabrosura, “sofocando” a los bailadores.

Nunca, desde su juventud en el llamado boom de la salsa en la década de 1990 y hasta sus 63 años recién cumplidos, lo dejaría ir el público de un concierto sin verlo bajar, flexionando las piernas hasta apoyar la espalda en el piso, y luego subir elásticamente muchas veces diciendo “Elevadooooor” , impulsado por la energía del aplauso atronador, de los gritos de sus fervientes seguidores.

Porque el famoso “sofocador de la salsa”, ese que confesó en una de sus canciones que en La Habana nació y aquí quería morir, sembró no solo buena música en sus compatriotas, sino también amor, talento, pegada, carisma y cubanía, atributos que los cubanos premian permitiendo a los artistas entrar en sus corazones y en la historia para siempre.

Paulito con su sólida trayectoria ya había ganado un lugar en el firmamento de la música y gozaba de ese contacto estrecho con sus seguidores en la isla y otras muchas naciones a las que llevó su arte, y también su esperado momento anunciado con un “Pal piso”, frase que incluso forma parte del habla popular en su país.

Innovador y original, imparable, se reconoce que este relevante músico sentó pautas en la timba y la salsa cubanas, al fusionar diversos estilos en una sonoridad particular; y sucesivas generaciones de bailadores dentro y fuera de Cuba siguen tarareando y disfrutando sus canciones.

Nacido en La Habana en 1962, cursó estudios de clarinete en el conservatorio Ignacio Cervantes y tomó clases de canto con el maestro Luis Carbonell.

Luego de integrar agrupaciones como Los Yakos, Galaxia y la orquesta de Adalberto Álvarez, Dan Den y Opus 13, fundó su propia banda, Paulo FG y su Élite, con la cual enseguida alcanzó gran popularidad y se ganó la admiración y el cariño del pueblo que siempre lo mantuvo en los primeros lugares de preferencia.

En una entrevista Paulito dijo que después de varias décadas en escena seguía sintiéndose “activo, activado siempre, porque me mantengo con energía y entusiasmo para seguir haciendo a la gente feliz, que mis seguidores estén alegres”.

“Que la gente disfrute aunque sea un momento de placer, que olviden los problemas que puedan tener y se entreguen en los conciertos, que tengan un tiempo para el esparcimiento, ese es mi principal objetivo y creo que lo he logrado”, afirmó el director de la Élite.

Y así dejó en su discografía temas como “Tú no me calculas”, “Con la conciencia tranquila”, “El bueno soy yo”, “Tumbao de Lola”, “De La Habana”, “Cachumbambé”, “Te deseo suerte” y muchos más, que sus fans no han dejado de cantar e incluso han acompañado el homenaje en sus honras fúnebres.

“Me debo al público, esa es la razón de ser de un artista”, expresó Paulito en una entrevista, y sus seguidores, tanto en la vida como en la eternidad, siguen fieles a este cantante que todo el tiempo ofreció su música a corazón abierto, como él mismo diría “guapo y fajao”, “sin fecha de vencimiento”.

oda/dla

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