Aunque en la agenda provisional del encuentro Trump sería el único mandatario en ser recibido por su par y anfitrión, Emmanuel Macron, este se saltó el programa.
Al encontrarse, después del estrechón de manos, las fotos (no se miraron), Trump en sus palabras dijo que ha tenido una “relación fantástica” con Macron y seguidamente dijo que “el acuerdo (con Irán) ya está firmado» y en «la recta final”.
Comentó que es “muy importante” lo logrado porque el precio del petróleo “se está desplomando y la bolsa de valores se está disparando como un cohete”.
Según Trump todo volverá a la normalidad. Aseguró que Irán “no tendrá armas nucleares. Estuvieron totalmente de acuerdo con eso”. Entonces justificó su salida del pacto alcanzado en ese sentido con Irán en 2015 durante la era de Barack Obama.
Acotó que el acuerdo “traerá mucho éxito al mundo” y reveló que ayer tuvo conversaciones con los presidentes de Rusia, Vladimir Putin, y de Ucrania, Vladimir Zelensky. Ahora se centrará “en eso”, enfatizó Trump en relación a la guerra entre los dos países.
Después dijo que pasó una de las veladas más increíbles anoche en la Casa Blanca con los luchadores de las artes marciales mixtas de la UFC y celebró que en la categoría de peso pesado ganó un francés. Las peleas de la UFC se realizaron en honor al gobernante que este 14 de junio cumplió 80 años.
A una pregunta de la prensa sobre el estrecho de Ormuz, Trump acotó que espera que todo irá «sobre ruedas».
Así que, desde este lunes hasta el miércoles, en los bucólicos Alpes franceses los líderes de las siete economías más fuertes del mundo y otros países invitados debatirán sobre el flamante acuerdo destinado a poner fin a la guerra con Irán (que se firmará el viernes en Suiza), la política comercial de China y la guerra de Rusia en Ucrania.
Trump tendrá la oportunidad para medir -y quizás recalibrar- sus nexos con el resto de los dirigentes mundiales en instantes en que su administración y su batuta parecen estar decididas a actuar por su cuenta en asuntos de impacto global.
Respecto al Viejo continente, el ocupante del Despacho Oval ha utilizado insultos, humillaciones y expresiones de “Europa patética”.
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