El ministro de Justicia italiano, Carlo Nordio, dio a conocer en declaraciones divulgadas este jueves en el sitio digital del diario Avvenire que esos fondos serán destinados a acciones de prevención en las instituciones penitenciarias.
Nordio anunció la firma de un decreto que aprueba esa “asignación presupuestaria anual, destinada a la prevención del fenómeno se ha más que duplicado”, en esta nación europea, donde desde el 1 de enero de 2024 hasta la fecha se quitaron la vida 29 presidiarios, a los que se suman tres policías.
Durante 2023 cometieron suicidio 69 reclusos y fue el año con mayor número de hechos de este tipo desde 1993, pero en 2024, con un suicidio cada tres días como media, se presagia una situación mucho más grave, alertan observadores.
Se registra además un incremento en los casos de agresiones al personal penitenciario, con unas mil 800 en 2023, mientras de enero a marzo del presente año se reportaron 40 semanales.
La financiación aprobada servirá “para reforzar los servicios de tratamiento psicológico en las instituciones, mediante la implicación de expertos especializados y profesionales externos a la administración”, precisó Nordio.
La Confederación General Italiana del Trabajo (CGIL), denunció recientemente que en las cárceles del país existe “hacinamiento, degradación estructural, espacios inhabitables y con condiciones sanitarias precarias, falta de actividades de tratamiento, oportunidades de trabajo y formación, así como carencia de recursos y personal”.
Ese gremio apuntó en un comunicado que en las prisiones «la tasa media de hacinamiento es del 119 por ciento, aunque en los penales de las regiones de Apulia, Lombardía y Véneto se alcanzan los 153,0; 142,0 y 134,0 puntos porcentuales, respectivamente”, agrega la fuente.
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