A través de un comunicado los obispos católico solicitaron también a los socios internacionales que respalden de manera efectiva esta hoja de ruta trazada en Luanda, Angola, el pasado 30 de julio.
La Cenco felicitó a las partes en conflicto por alcanzar ese “pequeño paso adelante”, pero recordó que no se trata del primer cese al fuego pactado y que todos los acuerdos anteriores fueron violados sin consecuencias para los infractores.
Añadieron que la comunidad internacional no ha considerado la guerra en el este de la RDC como una prioridad del mismo modo que la guerra en Ucrania o la situación en Oriente Medio, banalizando la vida de los congoleños y el calvario que sufren las comunidades afectadas por estos conflictos desde hace más de tres décadas.
En ambos bandos se cobran las mismas vidas humanas, se violan los mismos derechos humanos y se pisotea la misma dignidad humana, enfatizó el comunicado.
Los obispos hicieron un llamado a reforzar la cohesión nacional para desalentar las alianzas con “depredadores extranjeros” y resolver los problemas internos sin injerencias.
Igualmente señalaron la urgencia de permitir a todas las mujeres, niños y hombres desplazados por la fuerza de sus hogares debido a la guerra, que puedan vivir con dignidad y en paz en su tierra natal.
En su mensaje la Cenco se comprometió a continuar su defensa a nivel nacional, regional, continental e internacional “hasta que la paz, la verdadera paz, se alcance en la RDC y en la región”.
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