Al frente de una delegación integrada también por el director general del Instituto Nacional de Salud Pública, Mwamba Kazadi Dieudonné, y el coordinador del Centro de Operaciones de Emergencia de Salud Pública, el titular valorará la situación epidemiológica.
La intención es detectar las necesidades y fortalecer los mecanismos de respuesta, coordinar las intervenciones sanitarias y transmitir un mensaje de solidaridad y apoyo a las comunidades afectadas, significó la cartera en su cuenta en X.
El Gobierno de la RDC declaró oficialmente el día 15 de mayo el decimoséptimo brote de la enfermedad del virus del Ébola en las zonas sanitarias de Rwampara, Mongwalu y Bunia, en la provincia de Ituri.
Hasta la fecha, se notificaron 246 casos sospechosos y 80 fallecimientos, por lo que de inmediato se adoptaron medidas como el fortalecimiento de la vigilancia epidemiológica, la búsqueda activa de casos, el rastreo de contactos y el aumento de la capacidad de pruebas de laboratorio.
Los análisis realizados por el Instituto Nacional de Investigación Biomédica confirmaron que la actual epidemia está ocasionada por la cepa Bundibugyo del virus.
Precisamente este fue uno de los elementos por los cuales la Organización Mundial de la Salud (OMS) tomó la decisión de declarar el brote como una Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional, pues además de la RDC ya se identificó un caso en Uganda.
Según el comunicado de prensa entre los varios factores que incidieron en esta medida estuvieron la alta tasa de positividad de las primeras muestras analizadas, la propagación ya documentada fuera de las fronteras congoleñas y la falta de una vacuna o tratamiento aprobado para esta cepa específica.
Otros asuntos preocupan a las autoridades sanitarias, como la persistente inseguridad en Ituri, debido a los ataques de los grupos armados; los desplazamientos masivos de población y la alta movilidad vinculada a las actividades mineras en Mongwalu, el carácter urbano y semiurbano de las zonas afectadas y la densidad de la red sanitaria informal.
A diferencia de las cepas de Zaire, la OMS señala que no existe vacuna ni tratamiento para la cepa de Bundibugyo, lo que complica significativamente la respuesta.
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