Previo al anuncio, la cancillería entregó una nota al embajador moldavo, Lilian Darii, en la que se indica que la parte rusa, basándose en el principio de reciprocidad, declara a tres empleados de la Embajada de Moldavia en Rusia personas no gratas, y deben abandonar el país de inmediato.
El 31 de marzo, el gobierno moldavo decidió expulsar a tres diplomáticos rusos alegando supuestas actividades incompatibles con su estatus, acusaciones que Moscú rechazó con contundencia y las enmarcó en la política rusófoba de las autoridades de ese país.
El ministerio subrayó que la actividad de la embajada de Rusia en Moldavia se ajusta estrictamente a la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961.
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