La entidad detalló en su comunicación que una preocupante marea marrón de la mentada alga cubrió más de 12 kilómetros de playas en Acandí, el Santuario de Fauna Acandí, Playón y Playona, y Unguía.
Hasta el momento, añadió, la afectación de estos ecosistemas podría verse reflejado en 34,45 kilómetros (km) de litoral rocoso, 31,76 km de playas, 351,48 hectáreas de pastos marinos, 43,68 hectáreas de manglares y 954,37 hectáreas de áreas coralinas.
Ante la gravedad de la situación, la cartera ministerial solicitó a la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres trabajar de manera articulada para hacer frente al desafío.
Asimismo, se busca unir esfuerzos con la Dirección General Marítima y la Armada Nacional para coordinar acciones de manejo y gestión, en colaboración con otras entidades territoriales.
Además, se contacta a expertos nacionales e internacionales para recibir insumos técnicos a partir de la experiencia de los países del Gran Caribe ante arribazones de sargazo similares, señaló también el ministerio.
Se espera, abundó, que mediante el trabajo articulado con las instituciones nacionales se pueda mitigar las consecuencias de estas afloraciones y predecir a futuro, con experiencias de la región, emergencias de este tipo ante nuevas situaciones.
Hasta el momento, las acciones locales se han centrado en la recolección manual y el entierro del sargazo, refirió la fuente.
El sargazo aparece de manera natural en el Atlántico Sur Tropical y en el Atlántico Norte, incluyendo el Mar de Sargazo, en las cálidas aguas del Océano Atlántico, y se atribuye en parte al aumento de la contaminación por nutrientes en el ambiente marino.
En años recientes han ocurrido episodios de proliferaciones en cantidades inusuales de dos especies de sargazo Sargassum natans y el S. fluitans, que han llegado a las costas de las islas del Mar Caribe, y a países en Sur, Centro y Norte América.
jha/ifs













