Hizo también un llamado a todos los sectores —empresarial, laboral y social— para que apoyen esas leyes, ya que son cruciales para deshacer las injusticias de la era del apartheid y lograr un crecimiento inclusivo que genere empleo y mejore la calidad de vida.
En su carta semanal, Ramaphosa recordó que, si bien las leyes de Empoderamiento Económico Negro de Base Amplia (B-BBEE) de Sudáfrica son distintivas, existen marcos de empoderamiento similares a nivel mundial en países como India, Nigeria y Brasil, destinados a corregir la exclusión económica basada en la raza.
En la misiva, el Presidente defendió la viabilidad e innovación del enfoque sudafricano, en particular el Programa de Inversión Equivalente en Acciones (EEIP).
Este programa permite a las empresas multinacionales, que no pueden cumplir con los requisitos mediante la propiedad tradicional de acciones debido a las políticas globales, invertir en desarrollo socioeconómico, capacitación profesional y crecimiento empresarial sin vender participaciones.
El EEIP, integrado en la legislación sudafricana durante más de una década, recordó, ha atraído a importantes empresas globales como Microsoft, Hewlett-Packard, Samsung, IBM y gigantes automotrices como BMW y Toyota.
Ramaphosa también rechazó la idea de que el EEIP debilita las leyes de empoderamiento, afirmando que complementa la B-BBEE y no constituye una elusión, criterio que calificó de errónea.
En el texto, instó a las empresas a considerar el cumplimiento de las leyes de empoderamiento no como una carga, sino como una inversión a largo plazo en la estabilidad y el crecimiento económico de Sudáfrica.
Resaltó asimismo el surgimiento de nuevas industrias como la tecnología digital, la IA, la manufactura avanzada y las energías renovables.
En ese punto, subrayó la necesidad de que Sudáfrica adapte sus políticas para atraer inversión extranjera y nacional en estos sectores y evitar quedarse atrás a nivel mundial.
De cara al futuro, Ramaphosa enfatizó el enfoque del Gobierno en crear un entorno político propicio, impulsar reformas estructurales, fomentar la innovación y reducir las barreras regulatorias para maximizar el potencial de las industrias emergentes y existentes.
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