Un reporte del Ministerio de Salud publicado en el sitio digital del medio especializado Quotidiano Sanitá refiere que en la ciudad de Cosenza, de la sureña región de Calabria, fueron hospitalizadas nueve personas y se reportó la muerte de un hombre de 52 años.
También en Cagliari, capital de la isla italiana de Cerdeña, fueron internadas otros cinco pacientes intoxicados al consumir alimentos con la bacteria Clostridium botulinum, causante de esa enfermedad, y falleció una mujer de 38 años.
Maria Rosaria Campitiello, jefa del Departamento de Prevención, Investigación y Emergencias Sanitarias del referido ministerio, declaró que ante esos dos importantes focos de la toxina botulínica en ambas regiones meridionales de este país se activaron de inmediato todos los protocolos sanitarios.
“El sistema de intervención reaccionó con prontitud, garantizando a los pacientes el acceso oportuno a tratamientos con antídotos que les salvaron la vida”, gracias a “la extensa red de la Reserva Estratégica Nacional de Antídotos y Medicamentos (SNAF) y a la colaboración sinérgica de todos los organismos implicados”, apuntó Campitiello.
En el enfrentamiento a esta delicada situación participan, de manera conjunta, el Instituto Superior de Sanidad (ISS), centrado en la confirmación de diagnósticos de pacientes y el análisis de alimentos sospechosos, así como el Centro de Control de Envenenamientos de Pavía, en Lombardía.
Esa última institución actúa como punto de referencia nacional del Ministerio de Salud, para la centralización de todos los diagnósticos, en colaboración con médicos de urgencias, neurólogos y reanimadores, añadió la especialista.
Los antídotos vitales se distribuyeron rápidamente gracias a la participación del Depósito Militar de la Cruz Roja en Cagliari, unidades de la Armada Italiana basificadas en Taranto, región de Apulia, así como la Guardia Costera de Nápoles, en Campania y el Hospital San Camillo Forlanini, de Roma.
Las investigaciones de los casos se realizan por los servicios de higiene alimentaria de las autoridades sanitarias locales (ASL/ATS), con el apoyo del Sistema de Alerta Alimentaria del Ministerio de Salud.
Para garantizar una respuesta aún más oportuna las autoridades regionales de Calabria proporcionaron un avión que voló al Hospital San Camillo, donde el Ministerio de Salud almacenaba dosis de antiveneno para facilitar su distribución, explica el comunicado.
También en el Hospital Annunziata, de Nápoles, se habilitó una reserva del fármaco como medida excepcional, debido a esta situación de emergencia, agrega la fuente.
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