Las elecciones están calificadas de cruciales para este pequeño país sin costas del centro del continente, en el cual movimientos insurgentes y milicias armadas controlan dos tercios del territorio nacional.
Como favorito para reelegirse en el cargo aparece el presidente en ejercicio, Faustin Archange, al que se le adjudica el restablecimiento de la estabilidad a pesar de la persistencia de grupos insurgentes.
Entre las aprensiones de los medios políticos sobresale la posibilidad de que esas entidades armadas ataquen los colegios electorales e impidan de manera violenta la asistencia a las urnas.
La intención del mandatario, sin embargo, choca con críticas de los partidos opositores, según los cuales permitirle un tercer mandato podría socavar la democracia.
En paralelo con las elecciones presidenciales tendrán lugar comicios municipales, regionales y para los diputados del Poder Legislativo.
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