Silvio Rodríguez: El arte es libertad

La Habana, 15 may (Prensa Latina) El arte es libertad, afirmó el reconocido cantautor cubano Silvio Rodríguez, quien a los 79 años anunció la presentación hoy de su más reciente versión de Sueño con serpientes, junto a ese otro gran músico brasileño Chico Buarque.

Por Adis Marlén Morera

Periodista de la Redacción de Cultura

Fotos: Panchito González

“Creo que el arte debe ser como cada artista lo sienta; el arte es libertad, y si no hay libertad no vale la pena”, manifestó el legendario trovador en entrevista exclusiva con Prensa Latina.

En los Estudios Ojalá, en La Habana, donde el tiempo transcurre entre acordes y los anhelos propios de un creador incansable, el artista conversó con esta reportera, ávida de conocer al autor de canciones que acompañan a varias generaciones de cubanos e hispanoamericanos en sus sueños.

-¿Qué permanece intacto en usted como creador?

-Las ganas, más que nada, las ganas.

“Las posibilidades en algunos sentidos han disminuido, hay problemas respiratorios, de proyección y de fuerza”, señaló una de las voces fundamentales del Movimiento de la Nueva Trova.

“Se necesita mucha fuerza para cantar; todo el organismo hace una concentración de energía dirigida a la proyección de la voz y montones de músculos se contraen, y con los años eso se afecta”.

Cuba y la música habitan en este hombre digno que enarbola la bandera de la creatividad y el virtuosismo, porque él encierra la capacidad de seducir con cada melodía y la sinceridad de un verdadero artista.

Soy una persona agradecida y con mucha suerte, declaró una figura cuya sencillez parece ignorar la inmensidad de quien -guitarra e inspiración en mano- convoca al pensamiento en un acto de sensibilidad poética.

-¿En qué encuentra la inspiración para componer y qué busca provocar en el público?

-No busco provocar en el público absolutamente nada. Yo no compongo para el público, siempre he compuesto acorde a mis pensamientos, a mis inquietudes y a las cosas que detecto y me resultan interesantes.

Muchas veces, hasta esas letras mías tan celebradas, las empiezo porque tenía una música interesante y de pronto me doy cuenta de que escribí algo con un poco de coherencia, y así las dejo, explicó.

“No vayas a pensar que soy un planificador, creo mucho en la inspiración y también en el trabajo, porque trabajo bastante en cada cosa que hago”.

Escucharlo cantar es un privilegio que atesoran sus muchos admiradores, en Cuba y en otras regiones del mundo. Allá donde cautiva su lírica, la poseía se vuelve cómplice para cantarle a la patria, al amor y a la vida.

-Sus letras suelen ser muy poéticas. ¿Qué papel sigue desempeñando la literatura en su obra?

-Cuando niño y joven, sobre todo, y siendo una persona mayor leí mucho y mucha literatura, siempre me gustó.

En los primeros años de mi adolescencia me desarrollé en ámbitos periodísticos; estuve en el semanario Mella y luego, en el Ejército, me vinculé a varias revistas militares, rememoró.

Cuando Silvio comenzó a componer no imaginó que se dedicaría a ello, confesó. En cierta medida influyeron las circunstancias, alguien que lo escuchó y colocó frente a una cámara de televisión.

Fue una experiencia interesante para un muchacho de 20 años que recién salía de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, significó. “Eso te abre una cantidad de perspectivas que tú ni te imaginas, por eso abandoné todo en el aspecto periodístico”.

También de joven incursionó en el dibujo y el diseño, disciplinas que dejó luego “por la música, por la guitarra, por las canciones y la influencia de lo que leía”.

Aquellas composiciones, gestadas en los primeros años de juventud, trazaron el camino hacia lo que pronto se convertiría en el alma de su existencia. Tropezar con una guitarra -como expresó en una entrevista- devino encuentro fortuito que liberó al artista en su interior.

-La industria musical ha cambiado de forma drástica con la digitalización y el acceso global. ¿Cómo ha enfrentado usted esos cambios?

-Jamás me he ocupado de eso, lo mío siempre ha sido artesanal, no industrial. Gente que conozco me llama y me propone algo, después decidimos hacerlo o no.

“No tengo nada que ver con la gran industria de la música. Una vez me propusieron un Grammy por la Obra de la Vida y se los agradecí mucho, en realidad tuvieron ese gesto de acordarse de uno”.

Entonces debía ir a Las Vegas a recibirlo, contó, pero le fue imposible pues se encontraba en medio de la Gira por los Barrios, una iniciativa que encabezó desde finales de 2010 hasta febrero de 2020 junto a un grupo de músicos, artistas y escritores cuyo arte colmó las zonas menos favorecidas de La Habana y otras provincias de Cuba.

Ha sido un problema de relación, aseveró el reconocido trovador cubano, mientras le concede a la suerte un especial significado en su vida. A su juicio, hay mucha gente talentosa que merece ser divulgada y no sucede.

Del otro lado, esta periodista considera que la dicha sin talento no basta. Sus letras demuestran un ingenioso dominio del lenguaje y su musicalidad irrumpe cual invitación a apreciar lo hermoso, desde el compromiso con la palabra audaz e inteligente.

-Su música, admirada en muchas regiones del mundo, es incomprendida en ocasiones. ¿Cómo lidia con la crítica, dentro y fuera de Cuba?

-Es algo que a mí no me quita el sueño, yo soy crítico también, es una materia inherente a la percepción, a la conciencia humana, a la inteligencia y a la capacidad de tener opciones, criterios. “¿La crítica?, allá el que se espante por eso”, dijo.

Pese a desacuerdos e incomprensiones, Silvio Rodríguez es considerado uno de los músicos cubanos más importantes de todos los tiempos. Abrazado a su guitarra, nos convida a creer cuando dice futuro, a vivir sin tener precio, a soñar con serpientes y unicornios, a disfrutar cada armonía desde la sensibilidad de la manifestación y de quien la cultiva.

-¿Qué apasiona a Silvio y qué lo disgusta?

-Me apasiona trabajar, no puedo vivir sin trabajar. Y no me gusta el ocio estéril, y digo el ocio estéril porque hay ocios muy productivos.

-Si pudiera hablar con su “yo” joven, ¿qué le diría?

-Sigue así.

A este intérprete lo define el hacer constante y -más allá de alzar un canto al cielo- no le tiembla la palabra cuando es preciso defender a la Revolución cubana. Lo confirma a esta reportera y cuando manifiesta su disposición reciente a empuñar un arma si Estados Unidos decide atacar a Cuba.

-Si le menciono dos palabras: Revolución y Cultura, ¿qué pensamientos vienen a su mente?

-La primera es una palabra circunstancial. Hay Revolución cuando puede haber vanguardia, y Cultura es prácticamente todo, hasta las costumbres más insignificantes se consideran como tal.

-¿Cuánto y qué le agradece Silvio a la Revolución?

-Tengo el privilegio de haber nacido en este país y que luego se haya dado el proceso revolucionario, en enero de 1959, a mis 12 años de edad.

“Eso me permitió sumarme a muchas tareas que tenían los jóvenes en ese momento, como la Campaña de Alfabetización y la defensa del país. Todo eso se hizo una urdimbre natural en mi manera de sentir, de ser, de proyectarme”.

Soy producto de eso en buena medida, de haber tenido esa experiencia de aquellos años, sobre todo los primeros 20 años, que me parece fueron los fundamentales, destacó.

-En cuanto a la preservación y promoción de la cultura cubana, ¿qué cree que falta para lograr un mayor impacto a nivel internacional?

-No sabría decir, haría falta más posibilidades, supongo. Cuba está vetada en una serie de sentidos y eso limita la proyección de zonas de la cultura cubana hacia el exterior.

En palabras del artista, la música que se bailaba aquí de pronto fue lanzada en Nueva York y tenía otro nombre: era salsa.

Es complejo, dijo, porque está relacionado con la política internacional y con la hegemonía de Estados Unidos, cuyo poder divulgativo es muy fuerte en el mundo, “no solo en Occidente, como se suele decir”.

Aun así, pienso que la cultura cubana se hace sentir, en el deporte, porque eso también es cultura; en la música es inevitable, vivan o no aquí quienes la hacen, afirmó.

Hay otras manifestaciones del arte que Silvio considera más costosas, como el cine. “Ahí no hemos podido tener una proyección más amplia, más numerosa y variada”, reflexionó.

“Pero en general, nuestra cultura es una cultura con fuerza, con personalidad, con carácter”.

-En medio de una batalla contra la colonización cultural y del peligro real de una intervención estadounidense es preciso -quizás como nunca antes- defender nuestra soberanía y aquello que nos identifica como sociedad culta y libre, ¿qué pudiera añadir al respecto?

-La historia de Cuba ha sido una lucha por la soberanía. Cuando empezamos a ser nación, fue a partir de que comenzamos a luchar por ser nosotros mismos, por nuestras características como pueblo, que era el resultado de la fusión de diferentes pueblos.

Esta diferencia y empecinamiento con Estados Unidos no tiene remedio hasta que ellos cambien o cambiemos nosotros, aseguró. “Yo me encargaría de cambiar lo que tenemos que no nos permite avanzar, desarrollarnos”, opinó.

“Me encargaría de la parte que nos compete a nosotros, porque con ellos no sabemos lo que nos puede esperar, y nosotros tenemos muchos defectos y cosas por superar, realmente.

“En 1993 o 94, Fidel le dijo a un periodista norteamericano que nuestro modelo no nos servía ya ni a nosotros, eso está ahí, no es invento mío. Poco después expresó que Revolución era cambiar todo lo que debe ser cambiado.

“Entonces, si los americanos nos invaden, vamos a defendernos, sabemos y tenemos entrenamiento. Pero ¿cuándo vamos a defendernos de nosotros mismos?, creo que eso es muy importante, tan importante o más que sabernos defender de los americanos”.

-Ha hablado en numerosas entrevistas del Comandante en Jefe, de todas me quedo con aquella en la que usted menciona que nunca ha tenido miedo a decir lo que piensa porque siempre creyó en él. ¿Con qué se queda Silvio de Fidel Castro?

-Con su sinceridad. Revolución es no decir mentiras, fue una de las cosas que dijo.

-Si tuviera la oportunidad de volver a conversar con él, ¿qué le diría?

-Realmente esperaría a ver qué me dice él a mí. A lo mejor le diría: Coño, usted debió esforzarse un poquito más en cambiar las cosas, vaya usted a saber por qué no pudo.

“Puede que fuera temperamental, hasta cierto punto, pero tomaba muy en cuenta lo que le rodeaba, y eso lo vi, lo pude constatar”.

-Ha mencionado que simpatiza con quienes comprenden y respetan a Cuba, sean de donde sean y militen donde militen. ¿Cuál es su mensaje a los que mantienen una postura diferente a la suya?

-Ellos sabrán porque la tienen y no puedo ponerme en su lugar; soy de otra forma y tengo otra vida. Soy el resultado de mis experiencias y cada persona es el resultado de sus experiencias y de sus circunstancias.

“Aunque tengamos experiencias y circunstancias distintas, si hablamos y nos miramos a los ojos, si compartimos un café y creamos una empatía, se pueden resolver muchas cosas que al parecer no tienen solución.

“Buscar la empatía humana es muy importante, más allá de las ideologías; conocer a las personas, hablar de quiénes somos y de porqué somos. Si tratamos de llevarnos bien lo podemos conseguir, ¿por qué no?”.

-Supongamos que puede viajar en el tiempo para reescribir su historia, ¿cómo sería?

-Hace unos días estaba pensando en eso. A lo mejor hubiera continuado en el periodismo, escribiendo, aunque hacer canciones es también una forma de hacer periodismo, sobre todo si uno cuenta lo que ve, lo que piensa. Me gustaba mucho el mundo de las publicaciones y también el dibujo.

-¿Siente que las nuevas generaciones lo leen de forma distinta?

-No percibo si me interpretan o no. Cuando uno lleva tanto tiempo tiene, lo quiera o no, una especie de imagen y el mundo te ve de cierta manera; en ocasiones eso ayuda, en otras no, lamentablemente es así.

-¿Cree que el artista debe tomar posición política o solo basta con la obra?

-La obra puede ser política o sexual, o de cualquier tipo, eso depende del artista y de lo que quiera expresar cada cual.

En el momento de la entrevista, Silvio acababa de terminar la postproducción de Sueño con serpientes, incluida en su primer álbum Días y flores (1975), mientras se llevaban a cabo reparaciones en el estudio, “algo muy importante porque tenemos cultura de construir y poca de mantener en general en nuestro país».

“Nosotros somos rigurosos en el mantenimiento, porque si uno no cuida lo que tiene, no lo revisa, no lo repara ¿a dónde vamos?”.

-¿Lo escucharemos tocar de nuevo en Cuba? -Ojalá, me gustaría. Yo hacía conciertos en los barrios todos los meses, pero tuvimos que parar debido a los problemas de electricidad y combustible. Mientras continúe esta situación, será difícil.

-¿Hay algo que sienta pendiente en su trayectoria artística?

-Imagínate, todos los días ocurren cosas diferentes, pero no le toca a una sola persona contar la historia del mundo; el mundo se va contando de a poquito y yo cuento lo que me tocó.

-En una palabra o frase, ¿cómo se define Silvio Rodríguez?

-Mucha suerte, he tenido mucha suerte.

-Y si le pidiera una de sus canciones para hacerlo ¿cuál escogería?

-La que estoy haciendo.

ro/mml/amr

MINUTO A MINUTO
relacionadas
TASAS DE CAMBIO / EXCHANGE RATES
15 - mayo - 2026
USDUSD
502,00 CUP
EUREUR
586,14 CUP
CADCAD
-0.47365,77 CUP
RUBRUB
+0.036,85 CUP
MXNMXN
-0.0429,17 CUP
CNYCNY
+0.0673,99 CUP
GBPGBP
+4.83678,48 CUP
JPYJPY *
0,32 CUP
EDICIONES PRENSA LATINA
Copy link