Durante un acto de entrega de viviendas del programa Mi Casa, Mi Vida, en la ciudad de Camaçari, estado de Bahía, el mandatario afirmó que la IA puede favorecer a mentirosos y sostuvo que los ciudadanos “no pueden votar en una mentira”.
El gobernante destacó además la posición del nuevo presidente del Tribunal Superior Electoral, Kassio Nunes Marques, quien anunció restricciones al uso de esas herramientas en los días previos a las elecciones de 2026.
“Las personas tienen que votar por algo verdadero, de carne y hueso”, declaró Lula, al advertir sobre el uso de recursos digitales capaces de reproducir rostros, voces y discursos falsos de dirigentes políticos.
El presidente señaló que la tecnología representa un importante avance para áreas como salud, educación, ciencia y tecnología, pero consideró necesario debatir límites para su empleo en campañas electorales.
“Si queremos, podemos hacer un Lula artificial dando mítines en 27 estados al mismo tiempo”, afirmó el mandatario, al expresar que no aceptaría hacer campaña de ese modo y recordar las acusaciones judiciales que enfrentó antes de las elecciones de 2018, cuando estuvo impedido de competir por la presidencia.
Lula insistió en que la política “debe ser el templo de la verdad” y defendió una discusión legislativa sobre la regulación de la inteligencia artificial en el ámbito electoral.
Las declaraciones fueron realizadas durante la inauguración de 384 apartamentos financiados por el programa habitacional Mi Casa, Mi Vida, con una inversión cercana a 65 millones de reales (unos 13 millones de dólares), según datos del gobierno federal.
El complejo residencial beneficiará a unas mil 500 personas y forma parte de las acciones del Nuevo Programa de Aceleración del Crecimiento impulsado por el Ejecutivo.
Durante el mismo acto, Lula firmó además contratos para la construcción de mil 930 nuevas viviendas en 10 municipios de Bahía, con inversiones superiores a 300 millones de reales (59,8 millones de dólares).
Posteriormente, Lula visitó la Fábrica de Fertilizantes Nitrogenados de Bahía, cuya producción fue reactivada este año tras casi cinco años paralizada desde el período de desinversiones aplicado por Petrobras durante el gobierno del expresidente Jair Bolsonaro (2019-2023).
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