Indica BBC Mundo en un amplio reporte que en la década de 1980, cuando internet aún estaba en sus inicios, cada país recibía sus propias direcciones web únicas para navegar por este naciente mundo digital, por ejemplo .us para Estados Unidos, o .uk para el Reino Unido.
Con el tiempo, casi todos los países y territorios tenían un dominio basado en su nombre en inglés o en su propio idioma. Esto incluía la pequeña isla caribeña de Anguila, que adoptó la dirección .ai.
Sin que Anguila lo supiera en ese momento, esto se convertiría en un futuro premio gordo.
Con el auge continuo de la inteligencia artificial (IA, AI en inglés), cada vez más empresas e individuos le pagan a Anguila, un territorio británico de ultramar, para registrar nuevos sitios web con la etiqueta .ai.
Personas como el jefe de tecnología estadounidense Dharmesh Shah, quien a principios de este año gastó 700 mil dólares en la dirección you.ai. son ejemplo del lucrativo negocio para esa isla caribeña.
Shah dice que lo compró porque tenía una idea para un producto de inteligencia artificial que le permitiría a las personas crear versiones digitales de sí mismas que pudieran realizar tareas específicas en su nombre.
El número de sitios web .ai aumentó más de 10 veces en los últimos cinco años y se duplicó solo en los últimos 12 meses, según un sitio web que rastrea los registros de nombres de dominio.
El desafío para Anguila, que tiene una población de apenas 16.mil habitantes, es cómo aprovechar esta lucrativa ración de suerte y convertirla en una fuente de ingresos sostenible y a largo plazo.
El departamento de Estadísticas de Anguila dice que hubo un número récord de visitantes a la isla el año pasado, con 111 mil 639 personas ingresando a sus costas. Sin embargo, el sector turístico de Anguila es vulnerable a los daños causados por los huracanes cada otoño.
Por lo tanto, obtener mayores ingresos mediante la venta de direcciones de sitios web desempeña un papel importante en la diversificación de la economía de la isla y la hace más resiliente ante los daños financieros que puedan ocasionar las tormentas.
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