Bailes folclóricos y el tradicional rezo en honor a la Virgen, dirigido por la nicaragüense Asunción Castillo, de 81 años, quien mantiene viva su devoción mariana, marcaron la ceremonia que la recuerda cada 8 de diciembre.
Al acto asistieron funcionarios de las embajadas de Cuba, Chile, Panamá, Honduras, El Salvador, Colombia y Haití.
En la ocasión se repartió la tradicional “gorra” con maracas, chichiles, matracas, sombreros, caña de azúcar y limón dulce.
El encargado de Negocios de la Embajada de Nicaragua, Neysser Reyes, compartió con los presentes el significado histórico de la Purísima y transmitió el saludo fraterno del copresidente Comandante Daniel Ortega y la copresidenta Rosario Murillo.

Asimismo, se elevaron plegarias a Dios y a la Virgen María para que continúe reinando la paz en el Caribe, en Cuba, Nicaragua, Venezuela, República Dominicana y en el resto del mundo.
Al cierre de la actividad, los asistentes degustaron platos típicos nicaragüenses al ritmo de la tradicional marimba.

La celebración de La Purísima, en honor a la Inmaculada Concepción de María, es una de las tradiciones más arraigadas de Nicaragua, donde la fe católica se entrelaza profundamente con las expresiones culturales del país.
Este festejo constituye no solo una manifestación religiosa, sino también un reflejo de la identidad y devoción del pueblo nicaragüense.
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