La fase más intensa del béisbol mexicano abre su telón con series al mejor de siete juegos, una travesía de resistencia, nervio y carácter. Cada entrada pesa, cada lanzamiento define, y cada error puede marcar el final del camino.
Los duelos quedaron definidos por el sistema de puntos acumulados entre las dos vueltas clasificatorias: Jaguares de Nayarit, líderes del standing, se miden a los Algodoneros de Guasave y los Yaquis de Obregón chocan con las Águilas de Mexicali.
Completan los pareos los Naranjeros de Hermosillo con los Charros de Jalisco y los Tomateros de Culiacán con los Cañeros de Los Mochis, en una ronda que se disputará desde hoy al 9 de enero.
El formato de la Liga Mexicana del Pacífico vuelve a marcar diferencia: los puntos acumulados durante ambas vueltas determinaron los cruces, dejando fuera a los dos últimos clasificados.
A partir de ahora, cada serie será una prueba de carácter. Las semifinales se celebrarán del 11 al 19 de enero, y los dos sobrevivientes obtendrán el derecho de representar a México en la Serie del Caribe, programada del 21 al 29 de enero en Jalisco.
La postemporada también se nutre de movimientos estratégicos. Jaguares reforzó su ofensiva con River Town; Cañeros apostó por el brazo de Edwyn Valle; Yaquis incorporó a Ramiro Peña; Naranjeros sumó al serpentinero Braulio Torres; y Águilas añadió experiencia con Alexis Wilson y Mark Simon. Tomateros y Charros, fieles a su confianza interna, mantuvieron intactos sus equipos.
Así, con diciembre ardiendo en los estadios del Pacífico, el béisbol mexicano entra en su territorio más salvaje: donde solo sobreviven los que saben ganar cuando el calendario ya no perdona.
ro/blc













