Un portavoz del ministerio señaló que Beijing observa con atención la entrada en vigor del mecanismo europeo de ajuste en frontera por carbono (CBAM) previsto a partir de este 1 de enero de 2026.
Indicó que la UE publicó recientemente propuestas legislativas y normas de aplicación que fijan valores predeterminados de intensidad de emisiones para productos chinos por encima de la realidad actual y futura del país.
El vocero afirmó que esas disposiciones constituyen un trato injusto y discriminatorio hacia China y no reflejan los avances del país en su desarrollo verde y bajo en carbono.
Subrayó que las medidas europeas podrían vulnerar principios de la Organización Mundial del Comercio.
Apuntó además que tales prácticas contradicen el principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas recogido en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.
El portavoz expresó preocupación por un proyecto europeo que prevé ampliar desde 2028 el alcance del CBAM a unos 180 productos en acero y aluminio, incluidos equipos mecánicos, automóviles y electrodomésticos.
Afirmó que ese diseño normativo excede el ámbito climático y refleja rasgos evidentes de unilateralismo y proteccionismo comercial.
El funcionario indicó que China también tomó nota de la reciente flexibilización por la UE de regulaciones ambientales internas, incluida la revisión de la prohibición de vehículos de combustión para 2035.
Según el ministerio, aplicar normas estrictas al exterior mientras se relajan exigencias internas constituye un doble rasero.
El portavoz reiteró que China defenderá sus intereses de desarrollo, los derechos legítimos de sus empresas y la estabilidad de las cadenas industriales y de suministro globales.
El mecanismo CBAM forma parte de la política climática de la UE y ha generado inquietud entre países en desarrollo, que advierten sobre su impacto en el comercio internacional y los costos de la acción climática.
ro/idm













