El desastre sepultó alrededor de 30 viviendas y causó daños significativos en numerosas más, además de destruir los cultivos de la aldea de Pasirlangu.
Según las autoridades, más de 650 residentes tuvieron que desplazarse luego de que su barrio quedara arrasado el pasado 24 de enero.
Las intensas lluvias de estos días ocasionaron el incidente y dificultan todavía las labores de rescate por la inestabilidad del terreno, que representa un riesgo para los equipos de emergencia, pues nuevos aludes pudieran sorprender en cualquier momento.
Imágenes difundidas por la Agencia Nacional de Búsqueda y Rescate muestran a múltiples voluntarios y rescatistas trabajando con herramientas para remover la densa capa de lodo.
Las víctimas mortales identificadas son entregadas a sus familias, mientras avanza el proceso de reconocimiento, pero se teme que aparezcan muchos más cuerpos en las próximas horas.
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