Instituida en 1981, el galardón enaltece la obra del sabio cubano Carlos J Finlay, (1833-1915), distinguido por sus aportes al descubrir el vector de la trasmisión de la fiebre amarilla, el mosquito Aedes aegyti.
La orden otorgada por el decreto presidencial 1144-2025, reconoce a investigadores de varias instituciones adscritas al grupo empresarial BioCubaFarma como el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, de Inmunología Molecular así como del Ministerio de Ciencias, Tecnologías y Medio Ambiente.
También del Instituto de Cibernética Matemática y Física, el Ministerio de la Agricultura; de Educación; de las Fuerzas Armadas; de Relaciones Exteriores y el Centro de investigaciones de política internacional.
Dos colectivos, el Centro de isótopos y el de Medicina y aviación subacuática merecieron también el lauro.
A nombre de los galardonados la científica cubana Iris Valdés destacó que las nuevas tecnologías, la inteligencia artificial la biotecnología han revolucionado el mundo y generan aportes en todas las esferas.
El reto es, subrayó, que la innovación sea el epicentro de la acción, que se convierta en resultados en función de la economía. Hay que hacer ciencia responsable en pos de los cubanos y de la humanidad, subrayó.
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