“Condenamos el asedio energético contra Cuba, intensificado mediante órdenes ejecutivas que buscan prohibir el suministro de crudo a la isla, calificándolo como un crimen de lesa humanidad que afecta a hospitales, escuelas y hogares cubanos”, afirmaron en un pronunciamiento.
La declaración ocurre luego de la firma el jueves por el presidente norteamericano, Donald Trump, de una orden ejecutiva que declara una supuesta emergencia nacional y establece un proceso para aplicar aranceles a bienes de naciones que envíen petróleo a la mayor de las Antillas.
Tal decreto, otra vuelta de tuerca en el bloqueo impuesto a Cuba desde hace más de 60 años, es parte de la actual política de máxima presión de Washington contra la isla, e intenta justificarse con el interés de la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos.
Los profesionales egresados de centros de estudio del país caribeño denunciaron que el cerco económico, comercial y financiero aplicado por Washington constituye una violación fragrante del derecho internacional y de la Carta de las Naciones Unidas.
Al señalar que se trata de un sistema de medidas coercitivas unilaterales sin respaldo de la comunidad internacional, remarcaron el impacto humanitario debido a la persecución activa de suministros de combustible, tecnologías médicas y transacciones bancarias básicas.
Mencionaron, además, la extraterritorialidad de las sanciones, la inclusión injustificada de Cuba en la lista unilateral de Washington sobre países supuestamente patrocinadores del terrorismo y el obstáculo al desarrollo de la isla que representa el cerco de Estados Unidos.
Los médicos, ingenieros, artistas, académicos, deportistas y científicos formados en aulas del país antillano condenaron el recrudecimiento del bloqueo y reafirmaron el derecho de Cuba a decidir su destino, libre de presiones externas que solo generan sufrimiento humano.
Además, catalogaron la intervención militar de Washington en Venezuela del pasado 3 de enero como un acto de piratería internacional y exigieron la libertad inmediata del presidente de ese país, Nicolás Maduro, secuestrado junto a su esposa, Cilia Flores, durante el ataque militar.
Los profesionales honraron también la memoria de los 32 combatientes de la mayor de las Antillas que perdieron la vida durante la agresión norteamericana a Venezuela.
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