Estadísticas del Ministerio de Hacienda muestran que el débito del Estado, incluidas las obligaciones previsionales, alcanzó los 32 mil 613 millones, intensificando los desafíos de sostenibilidad para la economía salvadoreña para este año, en el que el presidente Nayib Bukele trata de enrumbar el barco.
La apuesta es difícil y supone para el país fuertes presiones de liquidez, más aún en un marco donde el Estado continúa tomando nuevas deudas para cubrir déficits fiscales y obligaciones previsionales, valoran expertos.
El tema es abordado en medios de prensa locales, en comentarios de pasillos y en lugares donde la población no oculta sus temores sobre las dificultades que pueden enfrentar en meses y años venideros.
Además, la deuda pública experimentó un incremento de mil 715.1 millones respecto de diciembre de 2024. Este crecimiento elevó la relación deuda/PIB a 89.1 por ciento, dejando al país con un margen fiscal cada vez más estrecho
Por otra parte, el problema es más acuciante cuando por el pago de intereses el gobierno abonó a los acreedores mil 755 millones de dólares, según estadísticas del Banco Central de Reserva (BCR).
El monto aumentó en 135.2 millones respecto a los mil 620.7 millones informados en 2024, equivalente a un crecimiento del 8.3 por ciento.
Un informe del diario El Mundo, considerando dependencias como Hacienda y el BCR, precisó que cada año aumenta el presupuesto asignado para el pago de intereses.
Estas obligaciones rompieron por primera vez la barrera de los mil millones en 2020, cuando alcanzaron los mil 081.4 millones, en medio de una crisis fiscal derivada de la contracción económica de ese año por la pandemia de Covid-19, agregó.
La contratación de más deuda en condiciones menos favorables es uno de los problemas más persistentes y según el diario, economistas advirtieron que esto significa un sacrificio fiscal, ya que el Ejecutivo debe destinar más recursos a esta obligación en detrimento de proyectos de inversión pública.
Por otra parte, la última revisión a la calificación de Moody’s Ratings a El Salvador modificó de estable a positiva la perspectiva de riesgo, pero mantuvo la nota en B3, bajo el argumento de que el gobierno aún enfrenta una alta carga de deuda y baja asequibilidad.
De acuerdo con el Ministerio de Hacienda, un 24 por ciento de la deuda pública está contratada a tasas mayores al nueve por ciento, mientras que un 19 tiene cupones entre ocho y nueve por ciento, lo cual aumenta el peso sobre la economía local.
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