Por Fausto Triana
El derbi vasco de este miércoles, marca el pistoletazo de salida dentro de una rivalidad histórica y el resultado más reciente en LaLiga de empate 1-1, aunque con ligero dominio del club de Pamplona.
Lograr acceder a la final de esta competición, considerada la segunda en importancia en España, puede recomponer una contienda, y en esa línea se mueven el conjunto txuri-urdin (en euskera blanquiazul) y de los Leones (de Bilbao).
La llegada al banquillo del entrenador estadounidense de origen italiano, Pellegrino Matarazzo, cambió la dinámica del club txuri-urdin de Pamplona.
Bajo el liderazgo de su goleador Mikel Oyarzábal y el buen guardameta Alex Remiro, junto a Carlos Soler y Gonçalo Guedes, se ubica ahora noveno en la tabla de posiciones de LaLiga con 31 puntos.
En contraste, el quehacer de los Leones de Ernesto Valverde sigue con muchas deudas. Fatal en la Champions, logró más o menos comenzar a enseñar su garra característica y con los hermanos Williams (Nico e Iñaki), espera reencontrar la pegada ofensiva con ayuda de Berenguer y Guruzeta y Robert Navarro.
La película Barcelona-Atlético Madrid, tiene muchas lecturas, por su parte. En realidad, el plantel azulgrana hace rato le tiene tomada la medida a los del Cholo Simeone.
El Barça acaba de imponerse con autoridad al Mallorca 3-0, sin contar con el brasileño Raphinha ni el director de orquesta del mediocampo, Pedri González.
Muestra de que la pegada azulgrana es amplia y poderosa, y a priori le basta con Lewandowski, Lamine Yamal, Rashford, Fermín López o Ferrán Torres.
Con estas garantías, los de Hansi Flick parecen listos para comenzar a redondear un camino hasta ahora de rosas, luego de imponerse en la Supercopa de España.
Lo contrario de los colchoneros de Simeone. Aplastaron al Betis 5-0 en cuartos de Copa del Rey, y el domingo cayeron 0-1. No hay continuidad en su juego y la veteranía de Griezmann, el fogoso Pablo Barrios en la medular, con el aporte de Sorloth o Giuliano, no es suficiente.
Empero, son dos partidos, el primero en el Metropolitano con su público en Madrid este jueves, y el de vuelta en el Camp Nou en marzo, en busca de un título que devolvería el aliento a los rojiblancos.
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