Florentino Pérez, en calidad de presidente del Real Madrid, llegó a un arreglo con Aleksander Ceferin, titular de la UEFA, y Nasser Al Khelaïfi, máximo responsable de la European Football Club (EFC, antigua ECA), que busca la transformación de la competición continental.
En un comunicado, la “casa blanca” anunció su compromiso de facto de poner fin a la idea de la Superliga, «por el bien del fútbol europeo de clubes, respetando el principio del mérito deportivo y haciendo hincapié en la sostenibilidad a largo plazo de los clubes y la mejora de la experiencia de los aficionados mediante el uso de la tecnología».
Deja la puerta abierta a cambios en las competiciones a nivel de clubes de la región.
«Este acuerdo de principios también servirá para resolver sus disputas legales relacionadas con la Superliga Europea, una vez que se implemente un acuerdo definitivo», subraya la nota.
Según medios especializados, la Superliga, en la cual quedó en solitario el Real Madrid tras el último abandono, el Barcelona, con su empresa promotora A22 tenían todavía un litigio abierto con la UEFA y la intención de ambas partes era seguir adelante con una demanda en la que reclamaban cuatro mil 500 millones de euros por los daños y perjuicios.
El proceso fue retirado, pese a que se trataba de un reclamo por problemas causados y por el lucro cesante al no poder poner en marcha la competición.
En ese acuerdo sobre el modelo de competición, todavía por anunciar, el mérito deportivo será el punto de partida de todo.
Fue en 2021 cuando nació la Superliga con el apoyo de sus 12 socios fundadores: Real Madrid, Barcelona, Atlético de Madrid, Manchester United, Chelsea, Arsenal, Liverpool, Manchester City, Tottenham, Juventus, Milán e Inter de Milán.
Empero, en pocos días se retiraron los equipos ingleses, luego los italianos y el Atlético Madrid, con entonces el Barcelona y Real Madrid como únicos patrocinadores del proyecto, hasta la salida también hace unos días de los catalanes.
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