La cita internacional buscó impulsar la acción colectiva ante un escenario donde más de 138 millones de niños en todo el planeta están afectados por el trabajo infantil.
Al encuentro asistieron representantes de gobiernos, organizaciones de empleadores y trabajadores de los 187 Estados miembros de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
También, representantes de la sociedad civil, organizaciones regionales e internacionales, sector privado y mundo académico, para acelerar la eliminación de dicho fenómeno.
La jornada de este viernes tuvo a África en la primera línea, mientras la adopción del documento final se espera que proporcione una hoja de ruta para los próximos cuatro años, en busca de consolidar la voluntad política de los Estados miembros y los socios de la OIT para la eliminación del trabajo infantil.
Organizada en torno a tres paneles de alto nivel, la sesión reunió a ministros africanos que asisten a la Conferencia, altos funcionarios de la OIT y representantes de empleadores y trabajadores.
Si bien el trabajo infantil se redujo casi a la mitad desde el año 2000, el mundo no logró cumplir la meta 8.7 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas de poner fin a ese problema para 2025.
Entre tanto, una cifra alarmante de 54 millones de pequeños realizan trabajos peligrosos, que ponen en riesgo su salud, seguridad y desarrollo.
Por otra parte, el trabajo infantil, el cual se concentra mayormente en la esfera de la agricultura, aumenta significativamente la posibilidad de que los niños abandonen sus escuelas.
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