El polvo de ladrillo del Complejo de Tenis Mario Caracci Onetto será escenario de una jornada que promete sudor, estrategia y coraje. La arcilla, paciente y traicionera, pondrá a prueba la resistencia de quienes entienden que en este deporte cada punto es una batalla y cada set, una pequeña guerra.
Alex Barrena, de 23 años y ubicado en el puesto 180 del ranking mundial será el primero en empuñar su destino. El joven bonaerense, que el pasado año conquistó dos torneos Challenger, buscará dar un golpe de autoridad frente al italiano Andrea Pellegrino, número 140 del orbe.
Barrena llega con hambre de confirmación, con ese fuego interno que arde en quienes saben que cada victoria es un peldaño hacia la élite. Del otro lado, Pellegrino representa la solidez europea, la disciplina metódica y la experiencia de quien ha transitado múltiples batallas en el circuito. Será un duelo de pulsos largos, de intercambios que desgastan las piernas y la paciencia.
Más tarde, la escena se vestirá de expectativa con la aparición de Francisco Comesaña, séptimo cabeza de serie y 65 del escalafón universal. El marplatense, apodado Tiburón por su voracidad competitiva, aún no ha saboreado un título ATP, pero acumula siete coronas Challenger que dan fe de su persistencia.
Su rival será el español Pedro Martínez, actual número 101 del mundo y campeón de este certamen en 2022. Martínez conoce cada rincón de esta arcilla, cada bote impredecible y cada ráfaga de viento que cruza el complejo santiaguino.
Comesaña, sin embargo, pretende morder fuerte, imponer su intensidad desde el fondo de la cancha y demostrar que su evolución no es casualidad, sino consecuencia de años de trabajo silencioso.
El cierre de la jornada tendrá aroma local. El chileno Nicolás Jarry, de 30 años y ubicado en el puesto 147 del ranking, cargará sobre sus hombros la ilusión del público. Su derecha pesada y su servicio potente intentarán inclinar la balanza frente al croata Dino Prižmić, 122 del mundo y apenas 20 años, representante de la nueva camada que avanza sin complejos.
Para Jarry será un acto de reafirmación ante su gente, una oportunidad de convertir la presión en impulso. Prižmić, en cambio, jugará con la frescura de la juventud y la ambición de quien quiere escribir su nombre en un escenario mayor.
En esta cita, la arcilla no concede regalos y exige temple, piernas firmes y mente clara. Dos argentinos y un chileno intentarán hoy atravesar esa prueba de fuego, conscientes de que los octavos de final no son solo una instancia más del cuadro, sino una puerta abierta hacia la consagración.
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