La publicación revisada por los pares de la Sociedad Americana del Cáncer subraya que los hallazgos resaltan la valía de la detección y el tratamiento oportunos de la angustia en estos tipos de casos.
En los últimos años, observamos una creciente apreciación de la importante relación entre el cáncer, su tratamiento y la salud mental, señaló el doctor Julian Hong, de la Universidad de California en San Francisco, Estados Unidos.
«Este estudio refuerza la relación entre las afecciones de salud mental y la mortalidad de los pacientes con cáncer, destacando la necesidad de priorizar y gestionar la salud mental», puntualizó Hong en su investigación amplificada también por el sitio infosalus.
Recibir un diagnóstico de cáncer no solo afecta el cuerpo, y para muchos, el verdadero desafío surge después, cuando la mente empieza a sentirse atrapada por la ansiedad, la incertidumbre y el miedo, y entonces pueden aparecer problemas casi indectables que podrían marcar el rumbo del futuro de un paciente.
Según el sitio digital Apollohospitals.com un estudio indicó que la forma en que los pacientes responden a las terapias contra el cáncer puede verse significativamente influida por su actitud positiva.
Algunas investigaciones demostraron que los pacientes con depresión y ansiedad tienen peores resultados generales en todos tipos de cáncer.
Aunque queda mucho por conocer en ese sentido, se plantea la hipótesis que la preocupación y la tristeza afectan los niveles de cortisol, haciendo que aumente su nivel y conduzca a un estado de relativa vulnerabilidad del paciente.
jha/joe













