El discurso del jefe del Estado genera expectación a partir del adelanto ofrecido por su entorno sin muchas precisiones de que mencionará cambios y evoluciones bien significativos, en un contexto geopolítico global desafiante.
Francia es el único país miembro de la Unión Europea (UE) con armas nucleares, las que también posee Reino Unido en el occidente del continente, y la eventual extensión del alcance de la doctrina gala de la disuasión no está exenta de detractores.
Según expertos y medios de prensa, los anuncios de Macron podrían incluir ejercicios nucleares conjuntos con vecinos, que en este ámbito están bajo el paraguas del poderío estadounidense.
El tema de la soberanía es el esgrimido por quienes no comparten la visión de extender en suelo europeo una prerrogativa que consideran exclusiva del interés nacional.
“La disuasión nuclear francesa no se comparte”, señaló la víspera el conservador Bruno Retailleau, hasta hace poco ministro del Interior y candidato para las presidenciales del año próximo.
En un editorial publicado en Le Journal du Dimanche, insistió en la importancia de preservar la libertad de acción y decisión en el tema, ya sea en lo político, lo militar o lo diplomático.
La intervención de Macron se realizará en la península de Île Longue, base de los cuatro submarinos nucleares franceses, con uno de ellos como imagen de fondo.
Ya en 2020 el mandatario había evocado la posibilidad de que París ampliara el alcance de su disuasión, asunto que retornó con más fuerza a la palestra en el contexto de la guerra en Ucrania.
En 13 de febrero en Múnich, el canciller alemán, Friedrich Merz, declaró que abordó de manera confidencial con el presidente francés el tema.
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