De acuerdo con la especialista comercial Ibis Fuentes Reyes, la iniciativa recoge materiales en origen para evitar que lleguen a la basura, así puedan recibir una segunda vida útil.
Entre los productos que aceptan figuran papel, cartón, aluminio, metales, bisutería, cosméticos reutilizados, espejuelos viejos y vidrios, los cuales entregan a artesanos y emprendedores locales.
Añadió que el papel y cartón se destinan a la empresa Prosa, dedicada a la elaboración de papel sanitario, mientras los artistas plásticos aprovechan pinturas viejas y otros residuos para sus obras.
Una vertiente solidaria del proyecto consiste en recolectar sostenes usados, que son enviados a Ciego de Ávila para la confección de protección mamaria destinada a mujeres operadas de cáncer.
Los espejuelos en desuso se reparan y distribuyen en asilos de ancianos y hogares de niños sin amparo familiar, como parte del compromiso social de la iniciativa, aseguró.
Bajo el nombre- resaltó -«Libreros desde La Mina», el proyecto rescató volúmenes literarios en buen estado que ahora se colocan en emprendimientos comunitarios para fomentar el hábito de la lectura.
Cualquier persona puede tomar un libro de forma gratuita y, si lo desea, devolverlo después de leerlo o conservarlo para su biblioteca personal, declaró a Prensa Latina.
Como parte de sus acciones formativas, el segundo sábado de cada mes La Mina realiza talleres de reciclaje creativo dirigidos a niños de la comunidad, donde aprenden sobre clasificación y destino final de los residuos.
Fuentes Reyes explicó que existe un encadenamiento productivo entre el proyecto y diversos emprendimientos, los cuales acuden al local para recoger los materiales que necesitan para sus producciones.
La mayoría de los insumos se reciben y entregan por donación, de manera que en el Proyecto prevalece el enfoque de la contribución social y la economía circular, afirmó la especialista.
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