La resolución, respaldada por el primer ministro, Anwar Ibrahim, reafirma la solidaridad del país con Irán y denuncia lo que califica como una agresión bárbara y una violación del derecho internacional.
El mandatario destacó que esta unidad refleja la firme defensa de la soberanía y la dignidad de las naciones, aun cuando ello pueda traer consecuencias económicas o geopolíticas.
A la vez, subrayó que Malasia no permitirá injerencias externas en sus asuntos internos y advirtió sobre la necesidad de mantenerse vigilantes ante posibles intentos de desestabilización.
Los ataques, ocurridos el 28 de febrero, incluyeron bombardeos en Teherán y otras zonas, con cientos de víctimas civiles reportadas.
Irán respondió con misiles contra territorio israelí y bases militares estadounidenses en Medio Oriente.
Según medios iraníes de prensa, Anwar lamentó la muerte en los ataques del líder supremo de ese país, Ali Jameneí, y catalogó el hecho como un intento extremo de “cambio forzado de régimen” y una violación flagrante del derecho internacional.
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