“La mortalidad infantil continúa descendiendo; se ubica en 6,3 por mil nacidos vivos”, dijo el presidente Yamandú Orsi en su informe ante la Asamblea General del Parlamento el 2 de marzo, al iniciar el segundo año de su mandato.
En el sector de salud privado nacieron más niños (15 mil 847) que en el público (12 mil 993), divulgó El Observador.
Pero, en proporción a los nacimientos, el sistema público sigue teniendo una diferencia “considerable” de mortalidad infantil frente a los prestadores privados, apuntó.
Se explica en parte por la menor cantidad de controles en el embarazo, también por las condiciones en el embarazo como la alimentación, la violencia, las adicciones, afirma el coordinador del Servicio de Recién Nacidos del hospital Pereira Rossell, de esta capital y de referencia nacional.
También influye que luego del alta hospitalaria en los hogares más pobres el contexto agrava los peligros de infecciones u otras patologías, añadió el experto.
“Si Uruguay quiere bajar todavía más la mortalidad infantil la clave está más en la parte social que en la medicina, opinó por su parte el doctor Francisco Cóppola, especialista en Ginecología.
Y en lo social inclúyase la violencia psicológica y la física, los abusos sexuales, más allá de hábitos, acceso a la carne y otras cosas”, acotó.
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