La pobreza se ubicó el año pasado en 16,6 por ciento entre las personas con bajos ingresos, lo que implica una leve mejora frente al 17,3 por ciento registrado en 2024.
En términos absolutos significa que 166 de cada mil uruguayos no disponen de los ingresos suficientes para cubrir sus necesidades básicas alimentarias y no alimentarias.
Son datos del Instituto Nacional de Estadísticas, que consignan una reducción marginal de la pobreza a nivel de hogares (de 13,4 por ciento a 13,2).
Y aunque también con oscilación marginal, la indigencia alcanzó al 1,7 por ciento de las personas en 2025, frente a 1,5 por ciento en 2024.
Montevideo presenta los niveles más altos de pobreza, con 18,7 por ciento de las personas afectadas económicamente, por encima del 15,3 por ciento del lapso anterior.
Las localidades más pequeñas y rurales exhiben niveles superiores de vulnerabilidad, con mayor pobreza en los departamentos de Cerro Largo, Rivera y Artigas, mientras que San José, Maldonado, Colonia y Flores presentan las menores tasas.
Desde el punto de vista demográfico, casi un 40 por ciento de los pobres son menores de 18 años. También lo son un 29,1 por ciento entre menores de seis años y 27,3 puntos porcentuales en niños de seis a 12.
La pobreza entre personas afrodescendientes alcanzó un 28,7 por ciento, casi 14 puntos porcentuales por encima de quienes se identifican como blancos.
A un año de gobierno del presidente Yamandú Orsi, este flagelo sigue teniendo «cara de niño» en Uruguay y se precisan políticas sociales que impacten en los sectores vulnerables.
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