Las reacciones se produjeron tras la divulgación de un informe del Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos que incluyó al Pix entre supuestas barreras impuestas por Brasil a los intereses económicos estadounidenses.
El documento sostiene que el Estado, a través del Banco Central de Brasil, “creó, opera y regula” el sistema, y recoge preocupaciones de sectores empresariales norteamericanos por un presunto trato preferencial que perjudicaría a proveedores privados de pagos electrónicos.
Las críticas se inscriben en una investigación más amplia iniciada por Washington en 2025 sobre prácticas comerciales brasileñas, en la cual el Pix ya había sido señalado como un posible elemento de competencia desfavorable para compañías estadounidenses.
Cuando comenzó esa investigación, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva afirmó que el Pix pertenece a Brasil y que el país no aceptaría injerencias externas.
Este sistema de pagos instantáneos, lanzado en 2020, permite transferencias en segundos, las 24 horas del día, sin costo para personas físicas, y actualmente cuenta con más de 170 millones de usuarios, el 80 por ciento de la población del gigante sudamericano.
Tras las nuevas críticas, políticos brasileños intensificaron su defensa del mecanismo y lo vincularon con la soberanía nacional.
El diputado Rogério Correia afirmó en la red social X que “el Pix es una conquista del pueblo” y advirtió que no puede convertirse en blanco de intereses extranjeros.
Además, cuestionó si el senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro y precandidato presidencial, adoptaría posiciones alineadas con Estados Unidos en este tema, dada su cercanía a los intereses del presidente Donald Trump.
Su colega en la Cámara de Diputados Lindbergh Farias también tuvo críticas para Flávio Bolsonaro, quien recientemente dejó ver su intención de facilitar el acceso de Washington a recursos brasileños si se impone en los comicios de octubre próximo.
El «patriotismo» de Flávio Bolsonaro termina donde empiezan las órdenes de Trump. La Casa Blanca ataca nuestro Pix y nuestra soberanía, y él guarda absoluto silencio, cuestionó el legislador, y agregó que el senador prefiere aplaudir a los estadounidenses antes que defender lo que facilita la vida de millones de brasileños.
Otras reacciones en las plataformas digitales reflejaron posicionamientos de ese tipo, con mensajes que reivindican el sistema de pago como patrimonio nacional y rechazan lo que consideran una ofensiva contra la autonomía económica del país.
Varios usuarios comparten carteles con el mensaje “El Pix es de Brasil. No aceptaremos ataques al Pix, que es un patrimonio de nuestro pueblo”, en tanto otros critican lo que consideran una sumisión de Flávio Bolsonaro a los intereses de Washington.
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