La iniciativa, presentada junto al ministro de Salud Alexandre Padilha en una visita al Hospital de Amor, en Barretos, Sao Paulo, representa la mayor inversión realizada por el SUS para atención oncológica, de acuerdo con el Gobierno federal.
Entre las principales medidas figura la creación de una nueva tabla de financiamiento del SUS para garantizar la oferta de 23 medicamentos oncológicos de alto costo, además de la incorporación de cirugías robóticas contra el cáncer y la ampliación del acceso a procedimientos de reconstrucción mamaria.
El Palacio de Planalto informó que el incremento del 35 por ciento en la oferta de fármacos beneficiará a unas 112 mil personas y permitirá destrabar tratamientos considerados de primera línea que, aunque aprobados, permanecían hasta 12 años sin llegar efectivamente a la red pública.
De los medicamentos comprendidos en la iniciativa, 10 serán adquiridos directamente por el Ministerio de Salud y distribuidos entre los estados brasileños, y los restantes serán ofrecidos mediante autorizaciones de procedimientos ambulatorios y mecanismos de negociación nacional financiados por el Gobierno federal.
Las nuevas terapias contemplan 18 tipos de cáncer, incluidos mama, pulmón, leucemia, ovario y estómago. Según el Ejecutivo, algunos pacientes podrían ahorrar hasta 630 mil reales (casi 124 mil dólares) en comparación con tratamientos realizados en clínicas privadas.
Durante el acto, Lula defendió el papel del Estado en la promoción de la igualdad social y afirmó que los sectores pobres de la población no pueden continuar siendo tratados como invisibles.
El programa también amplía el derecho a la cirugía reconstructiva mamaria en el SUS, un procedimiento que, hasta ahora, estaba restringido a secuelas derivadas del tratamiento oncológico, pero que pasará a abarcar todos los casos de mutilación parcial o total de las mamas.
Asimismo, el sistema público brasileño contará con financiamiento permanente para cirugías robóticas destinadas al tratamiento del cáncer de próstata.
Las autoridades sanitarias señalaron que la tecnología permitirá mayor precisión quirúrgica, menor pérdida sanguínea y reducción de transfusiones, beneficiando potencialmente a unos cinco mil hombres cada año.
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