El medio digital europeo Preferente, especializado en turismo, considera que el anunciado discurso del presidente estadounidense, Donald Trump, en la noche del miércoles, que al final acabó en nada, fue la última esperanza para evitar que la guerra de Irán se convierta en la guillotina que matará el negocio de la aviación mundial.
La crisis es general, empezando por el sureste asiático, Oriente Medio y hasta llegar a Europa (El precio del combustible asusta la aviación: Es una hecatombe), relata la publicación.
Hace ya semanas que el tráfico aéreo dentro de Vietnam o de Myanmar está suspendido.
Fueron los eslabones que se rompieron primero con la subida del combustible. Pakistan International Airways, PIA, ha dicho que puede quebrar.
Hasta Qatar Airways ha reducido su red de vuelos para atenuar las pérdidas. En Europa, Lufthansa recortó sus aviones menos económicos y los dejó en tierra mientras que Volotea suspendió cientos de vuelos (Lufthansa dejará en tierra 20 aviones por el combustible).
Air China, Spring Airlines, China Southern y Xiamen Air aumentaron los recargos por volar en ocho y 15 euros, dependiendo de la duración del vuelo.
Por su parte, Cathay Pacific, de Hong Kong, sube un 34 por ciento los precios de todos sus vuelos por el aumento del combustible. Los recargos en las aerolíneas de Taiwán suben a 23 y 62 euros por vuelos, si son de larga o corta distancia.
En Brasil los problemas ya son evidentes, una vez que Petrobras incrementó el precio del combustible de aviación.
Incluso la que probablemente sea la empresa de aviación más sólida financieramente, Ryanair, dijo que esto no lo aguanta un mes más y que ella también tendrá que variar sus precios. Imaginemos, pues, cómo estarán las que no tienen solidez financiera, se pregunta la publicación.
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