Bien pequeño resultó el teatro de la sede parisina del Instituto Cervantes para el interés que despertó en diversos públicos la actuación de la artista, quien conquistó con su talento y carisma a los presentes, en una velada que al decir de su protagonista, sirvió de puente entre culturas desde un mensaje de paz, amor y unidad humana.
“Ámame como soy”, “Una ventana entre dos”, “El primer día”, “Tal vez”, “Préstame tu color” y “Ayer y hoy enamorados” motivaron prolongados aplausos y borraron durante casi dos horas cualquier barrera idiomática entre los afortunados que estuvieron en la sala.
Son canciones de paz y de esperanza en tiempos convulsos, temas que buscan decirle a la gente que las metas se alcanzan cuando se quiere y no se duda, comentó a Prensa Latina al final de su presentación.
Para cerrar en grande, Cepeda interpretó en francés “La vie en rose”, de Édith Piaf, con el público de pie y las emociones por las nubes en una de esas noche mágicas de inicios de primavera en la Ciudad de la Luz.
Un homenaje a Piaf y a Francia, en un reencuentro después de 13 años de ausencia.
La popular cantante se mostró alegre por la acogida, el amor y la complicidad imperantes, que disiparon –al decir de sus palabras- cualquier reserva.
París siempre sorprende, hace tiempo que no venía, pero poco a poco se fue entretejiendo la magia hasta que ante tanta alegría me decía: una canción más, y otra, manifestó.
Cepeda ofreció en febrero y marzo conciertos en varias ciudades españolas, entre ellas Madrid, Barcelona y Vigo, y de Suiza, como Ginebra y Lausana, y continuará su periplo en la capital belga, Bruselas.
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