En la capitalina sede de ese órgano, la agenda se dividirá principalmente en dos momentos clave: el administrativo/legal y el acto solemne de instalación, con los salientes entregando sus cargos, según el programa.
Uno de los puntos más importantes será la definición del orden de la presidencia para el primer año, la cual es rotativa, anual y se establece por sorteo o edad de los magistrados. La máxima figura de la CC dirigirá su primer discurso tras recibir el botón institucional.
El pasado 24 de marzo el Congreso juramentó a Roberto Molina y Luis Alfonso Rosales (titular y suplente electo precisamente por los diputados), además a Dina Josefina Ochoa y Claudia Elizabeth Paniagualos, de la Corte Suprema de Justicia (CSJ).
También a los del Colegio de Abogados y Notarios (Astrid Jeannette Lemus y Luis Fernando Bermejo), a Gladys Annabella Morfín y María Magdalena Jocholá, designados por el presidente Bernardo Arévalo, así como a Julia Marisol Rivera y José Luis Aguirre, por el Consejo Superior de la Universidad San Carlos.
La víspera trascendió aquí que el Ministerio Público impulsaba acciones judiciales contra Lemus, a partir de cuestionamientos al proceso de elección realizado en esta capital.
Las críticas hacia la anterior CC en Guatemala no se limitaron a un solo evento, sino a una percepción acumulada sobre cómo utilizó la justicia para proteger intereses particulares, de acuerdo con analistas locales.
La alianza informal de actores políticos, empresariales y redes criminales llamada Pacto de Corruptos, trabaja bajo las sombras para garantizar la impunidad, frenar investigaciones y mantener el control de las cortes, añadieron.
Organizaciones como Movimiento Pro-Justicia advirtieron que el proceso de la CSJ ignoró a decenas de candidatos con mejores perfiles académicos y éticos para favorecer a figuras consideradas “pro-impunidad” como Ochoa.
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