Los despidos afectan principalmente a empleados con nombramientos provisionales y contratos ocasionales, y forman parte de un proceso que se ejecutaría de manera progresiva durante el mes.
Según reportes de medios locales, unos 150 profesionales ya habrían sido cesados, mientras se prevé la salida de al menos mil 50 trabajadores adicionales.
En un comunicado, la Federación Médica Ecuatoriana rechazó la medida y advirtió que profundiza la crisis estructural del sector, caracterizada por sobrecarga asistencial, desabastecimiento de insumos y precarización laboral.
“La desvinculación de profesionales de la salud (…) constituye una decisión contraria a los principios fundamentales de equidad, oportunidad y calidad en la atención médica”, señaló el gremio.
La Federación, presidida por Santiago Carrasco, alertó que la reducción de personal en un contexto de alta demanda puede derivar en saturación de servicios, retrasos en diagnósticos y tratamientos, y un aumento del riesgo de mortalidad evitable.
La organización pidió la suspensión inmediata de los despidos, la reincorporación del personal desvinculado y la adopción de políticas públicas orientadas a fortalecer el talento humano en salud.
De acuerdo con las denuncias, el Ministerio de Salud Pública de Ecuador habría instruido a sus direcciones provinciales elaborar listas de personal a desvincular como parte de un proceso de reorganización institucional.
El sistema de salud pública de Ecuador atraviesa una crisis que incluye escasez de medicamentos, falta de insumos, limitaciones en consultas y déficit de especialistas, lo que ha incrementado el malestar entre usuarios y trabajadores.
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