La directora del certamen, Amélie Mauresmo, explicó que la medida se aplicará a título experimental y responde a una tendencia creciente en el tenis de alto nivel hacia el análisis de datos en tiempo real.
El Grand Slam parisino se colocará así a la vanguardia tecnológica, en un movimiento que ya evalúan torneos como Wimbledon y el US Open, aunque en el pasado el uso de estos dispositivos había sido restringido.
En paralelo, la organización ratificó su política de respeto a la intimidad de los jugadores, tras la polémica generada en el Abierto de Australia por la difusión de imágenes en vestuarios, y descartó introducir formatos como el denominado “punto del millón de dólares”, por no ajustarse a la identidad del torneo.
Asimismo, se mantendrán los jueces de línea en la edición de 2026, pese al avance del arbitraje electrónico, cuya implementación total aún genera dudas por su margen de error y el impacto en la formación de oficiales.
La edición 125 del Abierto francés se disputará del 24 de mayo al 7 de junio, con fase clasificatoria desde el día 18, y las finales previstas para el primer fin de semana de junio.
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